La margen izquierda de Alcañiz sigue respirando caolín

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En Alcañiz, la margen izquierda del Guadalope constituye un espacio diferenciado, caracterizado por elementos como la estación y la antigua vía del ferrocarril, la carretera de Zaragoza y, sobre todo, la presencia de la empresa SYCA. Las molestias y problemas causados por esta industria fueron los motivos iniciales para la creación de AVEMI, la Asociación de Vecinos de la Margen Izquierda. No obstante, su trabajo no se centra exclusivamente en esta cuestión, sino que abarca todo lo relacionado con la mejora de la calidad de vida en esta parte de la ciudad, y aún en el resto. Hablamos con sus representantes.

¿Cómo y cuándo nace AVEMI? ¿En qué circunstancias?

La Asociación de Vecinos de la Margen Izquierda (AVEMI) nace como asociación en el año 2003, pero sus inicios se sitúan a finales del 2002, cuando un grupo de personas que vivía en el barrio Capuchinos comenzamos a poner en común, las molestias del polvo producido por la fábrica de caolines SYCA. Ante esta situación decidimos buscar una solución y la primera medida fue recoger firmas para solicitar al Ayuntamiento que abordara este problema. En pocos días se recogieron 500 firmas debido a que existía una inquietud generalizada; entonces decidimos reunirnos y constituirnos como una asociación de vecinos que nos ayudara a resolver este conflicto y otros que padecíamos en la zona. En 2003 creamos los estatutos, nos constituimos como asociación y nos congregamos hasta ciento cuarenta familias asociadas.

En relación con SYCA, ¿cuáles son los pasos que habéis ido realizando? ¿Cómo ha evolucionado vuestra relación con la empresa, propietarios y dirección?

Nacimos a raíz del problema con SYCA, que también es un problema de todo Alcañiz, pues, aunque es fundamentalmente a los vecinos que vivimos en la margen izquierda y, en concreto, a los vecinos más cercanos a las instalaciones de la empresa, el polvo en suspensión afecta a toda la ciudad. Los pasos que hemos ido dando en busca de una solución han sido: dirigirnos al Ayuntamiento de Alcañiz, a quien pensamos que le compete la solución y, después, fuimos dirigiéndonos a todas las instituciones que creíamos que nos podían ayudar, como el Gobierno de Aragón y la Consejería de Medio Ambiente; también nos dirigimos al SEPRONA y al Justicia de Aragón. Fuimos dando pasos hasta llegar incluso al Parlamento Europeo, partiendo siempre de que nuestro primer interlocutor era el ayuntamiento de Alcañiz.

A la empresa no nos hemos dirigido directamente, ya que pensamos que la responsabilidad de la convivencia, del medio ambiente de la ciudad y de la calidad de vida de los ciudadanos es del Ayuntamiento. Entendemos también que nuestro problema se genera desde la Administración local, puesto que, si existe ya una empresa y se permite construir viviendas con los respectivos permisos de obra en un entorno cercano a ella o a una empresa potencialmente contaminante por sus emisiones de polvo, entendemos que es la Administración la que debe buscar la solución a ese problema.

Hoy en día las mediciones parece que salen bien: ¿percibís que eso es así?,  ¿Hay una mejora real de la calidad del aire...?

Es cierto que las mediciones llevan unos años dando niveles de emisiones permitidos, pero también hay que considerar que no siempre son homogéneos y dependen de los meses en que se toman las mediciones. Hubo meses que se sobrepasaban esos límites, aunque luego, en el cómputo total del año, no alcanzaran los valores que implican riesgos para la salud. Hay que comprender que durante los diez o quince días que eso sucede la situación es verdaderamente angustiosa para los vecinos. Las mediciones son correctas, pero las molestias del polvo constantemente en suspensión las seguimos sufriendo de manera permanente, algo que es, además, perfectamente visible si pasamos cerca de las instalaciones y se están cargando los camiones: se ve una nube de polvo que envuelve la zona. Aunque el viento puede hacer variar la cantidad de polvo que llega a las viviendas, la molestia, sin embargo, es continua. Se genera una suciedad que invade nuestras casas y es imposible tender la ropa fuera o abrir las ventanas para ventilar. Es un polvo tan fino que incluso se filtra pese al sistema de doble ventana que poseen casi todas las viviendas, con lo cual podemos imaginar fácilmente cómo estarán los accesos a los pisos. Esta situación condiciona a los vecinos incluso psicológicamente, ya que, al no poder abrir libremente las ventanas y estar rodeados de polvo, trastorna el día a día ver el ambiente con neblina, con suciedad…

Habéis tratado con muchas Administraciones, incluso llegasteis a presentar una queja ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. Dejando aparte el Ayuntamiento —del que hablaremos luego—, ¿cuál ha sido la relación con estas Administraciones? ¿Qué impresión os lleváis?

La relación siempre ha sido buena y atenta. En cuanto nosotros planteábamos nuestra situación, nos escuchaban, pero también es cierto que las Administraciones se mueven a un ritmo demasiado lento muchas veces. Hemos sentido en todo este tiempo que las respuestas a nuestras demandas se demoraban más de lo aceptable. También hemos observado cómo en todas las Administraciones, cuando hay cambios políticos, es necesario comenzar de nuevo. La sensación es que sí nos responden, pero nunca acaba de resolverse el problema. Ha habido algunas respuestas importantes y acciones como la elaboración de un Plan para la medición del aire en Alcañiz, y un estudio del Salud, elaborado por la DGA.  Tuvimos una respuesta del Parlamento Europeo que fue significativa y esperanzadora en su momento, puesto que esta organización llevó a cabo una revisión de las mediciones. Por otra parte, la normativa europea proponía leyes más restrictivas en temas medioambientales, pero luego, por culpa de la crisis, no se cumplieron. En ese momento parecía que las leyes iban a ser más favorables al control de las emisiones, pero no se implementaron.

¿Creéis que se debería cerrar, o haber cerrado la fábrica, si ésta no se traslada?

Nosotros, como ciudadanos, siempre hemos creído y defendido que si una empresa funciona, (cuando la convivencia con el resto de los ciudadanos es conflictiva), la solución es trasladarla a otro sitio. Lo que no podemos aceptar ahora es que, si se ha permitido que la ciudad creciera hacia ese lado, sean los ciudadanos quienes deban trasladarse. Consideramos que la empresa tiene que desplazarse a una zona industrial, a una zona minera o a la que sea más acorde con el tipo de actividad que desarrolla. De acuerdo con el último Plan de Urbanismo, toda esa zona es urbana; por lo tanto, la empresa ha quedado en el medio. Lo lógico sería que se reubicase para que pudiera seguir desarrollando su actividad sin perjudicar a los vecinos. En caso contrario, nuestra opinión es que debería cerrarse.

Vuestra actividad se remonta a 2002/2003; han pasado cinco legislaturas, tres alcaldes, dos partidos... ¿Cuál ha sido la relación con ellos? Y, sobre todo, en vuestra opinión, ¿por qué la empresa no se ha trasladado?

Hemos tenido buena relación con los alcaldes que han gobernado durante este tiempo; de la misma manera, los concejales responsables siempre nos han recibido y atendido con mucha amabilidad; pero es cierto que en muy pocas ocasiones hemos visto voluntad para solucionar el problema. Aunque llevábamos muchos años denunciándolo, costó lo suyo que el gabinete técnico del ayuntamiento hiciera un estudio para saber quiénes eran los propietarios de los terrenos que ocupa la empresa. Se nos había dicho que parte de la empresa ocupa terrenos municipales. Eso, como ciudadanos, nos interesaba saberlo. Puesto que el resto de ciudadanos no deja de pagar sus impuestos, hemos solicitado reiteradamente que se cobre a SYCA un alquiler por ese terreno municipal. Desde que se constató esta situación, el Ayuntamiento no ha exigido ningún pago por los terrenos municipales. Eso es algo que continuamos reclamando sin respuesta por parte del actual Ayuntamiento. Hubo dos momentos que fueron importantes: uno, cuando era alcalde Carlos Abril, en que se formó una comisión (que intentó buscar una solución) donde estaban representados el Ayuntamiento, la empresa, sindicatos, Administración autonómica y los vecinos. La empresa propuso un modelo para urbanizar la zona, pero aquello no llegó a buen puerto. Otro momento en el que pensamos que podría darse una solución fue cuando Miguel Ángel Gracia era concejal de Medio Ambiente; él se interesó profundamente por este asunto y citó en Alcañiz a un abogado urbanista que había resuelto otros conflictos similares en Zaragoza. Tampoco en esta ocasión se alcanzó una solución definitiva. En esta última legislatura hemos solicitado que se reúna la Junta de portavoces de los partidos políticos porque creemos que el consenso y la unidad pueden lograr una solución final. Esta comisión se reunió una vez y ya no hemos vuelto a tener noticias.

¿Creéis que la empresa se trasladará? ¿Es decir, que vuestra reivindicación tiene visos de cumplirse?

Es la Administración quien tiene, en definitiva, la última palabra. La empresa tiene derecho a una indemnización por traslado, pero es el Ayuntamiento quien debe velar por los ciudadanos.

Dejando aparte el asunto de SYCA, AVEMI ha sido muy activa en todo lo relacionado con la mejora de la calidad de vida en el barrio: ¿cuáles son, a vuestro juicio, las principales carencias de la zona? Y, a su vez, ¿cuáles son sus principales ventajas y potencialidades?

Observamos carencias de todo tipo: falta de instalaciones deportivas, de limpieza, de acondicionamientos. Se trata de una zona que, en este momento, es importante para las actividades deportivas de Motorland, puesto que la mayor parte de las personas que se dirige al circuito atraviesa el sector de la margen izquierda. Creemos que se debería invertir en ajardinarla, dotarla de más mobiliario urbano, de mejor señalización e iluminación. Tanto la avenida de Zaragoza como la avenida Bartolomé Esteban tienen mucho tráfico y son espacios que se debería cuidar, especialmente con la finalidad de facilitar el tránsito y favorecer la convivencia con los vecinos. Tampoco entendemos por qué se cerró, después de la fuerte inversión que se hizo, un espacio tan importante como Atrium, que en su momento iba a ser un centro de información turística y cultural y punto de recepción para los visitantes, un lugar que incrementaría la importancia de la margen izquierda generando afluencia de turistas. Nos parece increíble. Lo mismo sucedió con el Centro Joven; es decir, que todo lo que podría haber dado valor añadido a la zona y generado actividades de todo tipo, se cerró y permanece cerrado.

¿Cómo percibís la situación actual del movimiento vecinal en Alcañiz? ¿Y qué opinión os merecen los mecanismos de participación existentes?

El movimiento vecinal en Alcañiz lo vemos bastante pasivo. La impresión es que la gente puede formar parte de las asociaciones, pero no hay un verdadero compromiso para lograr los objetivos. Los ciudadanos deberían tener mayor protagonismo en estas actividades asociativas, aunque entendemos que parte de esa pasividad es producto de los pocos frutos que se alcanzan. Si una asociación obtuviera más respuestas positivas a sus planteamientos, seguramente la gente sentiría mayor necesidad e ilusión por asociarse sabiendo que ese sería el cauce para conseguir mejoras. Sin embargo, cuando una asociación como la nuestra, que desde el año 2003 lleva intentado, sin resultados, dar solución al problema de SYCA, la motivación de los vecinos se debilita. Los mecanismos de participación existentes (en este momento, el Consejo de ciudad) nos hacen creer que las herramientas están ahí, pero eso no es suficiente. Las herramientas deben funcionar. Las tenemos, pero no son eficaces por sí mismas; para que sean efectivas es necesario su correcto funcionamiento. Ω

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