El pecado de Galindo no fueron las faldas

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Minutos antes de que el concejal de Ciudadanos realizara sus desafortunadas palabras en el pleno, advirtió que si de él dependía no habría de nuevo un alcalde del PP en la próxima legislatura.

En las elecciones municipales de 2015 en Alcañiz, Ciudadanos obtuvo 387 votos y el 5,2% del censo alcañizano. Un modesto resultado para un partido en alza en el resto de España, pero que le permitió entrar en la escena política alcañizana.

El abogado Joaquín Galindo, ha sido el concejal que hasta ahora ha tenido Ciudadanos en Alcañiz. Nada hacía prever en 2015, que tras los modestos resultados que obtuvo el partido de Rivera en la capital del Bajo Aragón, Galindo fuera a desarrollar una legislatura tan intensa e incisiva con solamente un edil en el consistorio. Sin embargo su vehemente discurso en los plenos y su intensa actividad política han conseguido paliar su escasa representación en el pleno alcañizano.

 

Galindo se había convertido en un personaje ciertamente peligroso para el establishment alcañizano, puesto que muy probablemente los votos de Ciudadanos sean decisivos para el próximo alcalde de Alcañiz en 2019.

 

Esta intensa actividad ha tenido, entre otras cuestiones, dos pilares fundamentales. Por una parte su denuncia de las cuentas del Ayuntamiento al no contabilizar los 2,3 millones de euros del adelanto del canon concedido por Aquagest al Ayuntamiento, tras una prórroga de 29 años, y que después de la anulación de la prórroga por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, el Ayuntamiento debe devolver dicha cantidad a Aquagest -actualmente Aquara-. La denuncia de este asunto hizo que votara en contra de la Cuenta General de 2017 y que además presentara 2 alegaciones a dicha cuenta, una de ellas referida a este tema.

El segundo aspecto más destacado de su actividad en esta legislatura ha sido su radical crítica al excesivo gasto que el consistorio alcañizano hace en materia de publicidad, prensa y propaganda. En un artículo que se publicó en este medio, Galindo concretaba en “525.704,56€, con escaso error. Esa es la cifra que se va a gastar el equipo de gobierno PP-PAR, durante el presente mandato municipal (2015-2019)”. Esta denuncia hizo que se enfrentara inevitablemente y que dejara de colaborar y participar, en gran medida, con el medio de comunicación que recibe estos ingresos.

 

Muchos enemigos, inevitablemente, se había creado con la defensa de los intereses generales de los alcañizanos, y cualquier pequeño error, que a otros ni tan siquiera le hubieran reprochado, a él se lo  podían hacer pagar a un precio muy alto.

 

Estos dos posicionamientos junto con la advertencia realizada durante el mismo pleno de sus desafortunadas declaraciones, en la cual hacía referencia a que si de él dependía no habría un nuevo alcalde del PP dada la nula capacidad de consenso y voluntad negociadora que había demostrado durante los últimos tres años el PP con su alcalde a la cabeza. Todos estos aspectos hacían de Galindo un personaje ciertamente peligroso para el establishment alcañizano, puesto que muy probablemente los votos de Ciudadanos sean decisivos para el próximo alcalde de Alcañiz en 2019.

Muchos enemigos, inevitablemente, se había creado con la defensa de los intereses generales de los alcañizanos, y cualquier pequeño error, que a otros ni tan siquiera le hubieran reprochado, a él se lo  podían hacer pagar a un precio muy alto.

Y como un regalo caído del cielo recibieron su error cometido durante el pleno del 1 de octubre. Rápidamente sacaron toda la artillería. Las redacciones y los teléfonos bullían para denunciar sus intolerables y machistas palabras. Se pidieron y casi exigieron declaraciones y posicionamientos en contra. Y la noticia, como no había sucedido antes con otras acciones y comportamientos peores, la hicieron correr como la pólvora hasta los programas de radio nacionales, las televisiones y los portales de más difusión. Ante esta avalancha de críticas Galindo no tuvo más remedio que dimitir y dejar su cargo sin poder completar una brillante legislatura ya casi apunto de finalizar.

El pecado de Galindo no fueron sus referencias a las faldas de la escuela concertada. El pecado capital que le hicieron pagar fue su denuncia sin concesiones a la podredumbre que sigue recorriendo las cloacas del poder alcañizano y que continúa manteniendo a nuestro territorio en un estado caciquil, clientelista y decimonónico. 

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