5 de noviembre. Día del cuidador. Cuidando al que cuida

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

El 5 de noviembre celebramos el día del cuidador. Una figura, en la mayoría de las ocasiones, no reconocida por la sociedad ni tan siquiera por las familias en las cuales realiza su función. El abordar el auto-cuidado del cuidador y el dar valor a las personas que cuidan son dos conceptos básicos que se trata de focalizar en este día. 


 

Desde hace unos años, celebramos cada 5 de noviembre el Día del Cuidador como homenaje a esas personas que atienden y cuidan a diario de personas enfermas. Si hablamos de demencias, está claro que el cuidador es la otra cara de la moneda. Si bien, el paciente es quien padece la enfermedad de Alzheimer o cualquier otra patología que provoque dependencia, el cuidador es la persona que sufre sus consecuencias por las que ve afectada  su salud.

Asumir la responsabilidad de un cuidado diario supone una gran carga física y psíquica, lo que absorbe el tiempo del cuidador y lo va aislando, haciendo que abandone sus aficiones y vida social y finalmente desatenderse a sí mismo hasta llegar, en ocasiones, a paralizar durante años su proyecto vital.

Aunque cada persona y cada cuidador son diferentes, a menudo suelen aparecer una serie de emociones o sentimientos negativos en el cuidador como la tristeza, la preocupación, la soledad, la irritabilidad e incluso la culpa.

Por ello es tan importante que el cuidador tenga claro desde el inicio de su tarea que cuidarse también es cuidar y que pueda contar con el apoyo tanto de profesionales sociosanitarios como de otras personas que se encuentren en su misma situación. En este complicado camino del cuidar es importante el trabajo de asociaciones de familiares como el que realiza AFEDABA Los Calatravos, que presta apoyo psicológico y social, así como talleres de formación y grupos de ayuda mutua para cuidadores. Es importante adquirir la información necesaria para que el cuidador pueda hacer frente a las necesidades de su familiar enfermo, sin olvidar las suyas propias.

En España el perfil de cuidador principal es claramente femenino, y desarrollan este papel la esposa o hija principalmente. Actualmente , el 82% de las personas afectadas por una demencia son cuidadas por sus familiares. Unas cuidadoras que en muchas ocasiones tienen serias dificultades para conciliar vida laboral y familiar, o se ven obligadas a abandonar sus puestos de trabajo para poder atender de su familiar enfermo, lo que tiene serias consecuencias para su futuro y que supone una merma considerable en su capacidad económica. Si además, esta situación de cuidados, se presta en el entorno rural, las dificultades en encontrar recursos de atención específica o los problemas de acceso a los mismos, junto a la insuficiente atención que reciben hoy en día nuestros dependientes por parte de las administraciones públicas, esta tarea de cuidar resulta doblemente difícil lo cuál supondrá un impacto importante en la vida de la cuidadora.

Por ello, no debemos de olvidarlas, a todos nos han cuidado y todos, tarde o temprano tendremos que ser cuidadores, puesto que vivimos en uno de los países con mayor esperanza de vida de la Unión Europea y por lo tanto con mayor prevalencia de enfermedades neurodegenerativas entre nuestra población.

Démosles pues, el papel y reconocimiento que se merecen, valoremos más su encomiable  tarea y la entrega y cariño con el que prestan este servicio. Que no caigan en el olvido para las políticas sociales de nuestro país; construyamos redes de apoyo y programas respiro que ayuden al cuidador a cuidarse de sí mismo para poder cuidar.

Porque en el corazón de un cuidador, siempre está el cariño necesario para seguir atendiendo a ese familiar que ya no puede valerse por sí mismo y porque en la sociedad actual en la que vivimos donde parece que el egoísmo o el yoísmo nos ha invadido a todos, en cierta medida, no olvidemos al cuidador, ese héroe en la sombra, pieza clave en nuestro sistema de bienestar actual.

 

Los derechos de los cuidadores

Cuidarme a mí misma. Esto no es un acto de egoísmo. Me ayudará a cuidar mejor a mi ser querido.

Buscar ayuda en otras personas a pesar de que mi ser querido no quiera o ponga impedimentos. Yo sé donde están mis límites respecto a mi nivel de energía y fuerza.

Mantener aspectos de mi vida que no incluyen a la persona a la que estoy cuidando, del mismo modo que lo haría si él o ella estuviera sano(a). Yo sé que hago todo lo que está en mis manos para esta persona, y yo tengo el derecho de hacer cosas sólo para mí.

Enfadarme, estar deprimido(a), y a expresar ocasionalmente sentimientos negativos.

Recibir consideración, afecto, perdón y aceptación por lo que hago por mi ser querido, al mismo tiempo que yo ofrezco lo mismo a cambio.

Enorgullecerme de lo que he logrado y aplaudir el coraje que a veces he necesitado para cubrir las necesidades de mi ser querido.

Proteger mi individualidad y mi derecho de tener una vida para mí mismo(a), para cuando mi ser querido no me necesite durante todo el tiempo.

Esperar y pedir que, al igual que se están haciendo esfuerzos para buscar ayuda para las personas mayores con dificultades físicas o mentales en este país, se hagan esfuerzos parecidos para ayudar y apoyar a los cuidadores.

Belén Hernández

Psicóloga AFEDABA Los Calatravos

 

 

 

 

 

 

Últimas Noticias

Noticias más populares

Agenda del Bajo Aragón

Sin eventos

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información. Ver política