La Central Térmica y sus consecuencias

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El pasado 21 de Noviembre conocimos la firme decisión de Endesa de cerrar la Central Térmica de Andorra porque no se dan las condiciones técnicas y legales que permitan a la propietaria seguir generando electricidad hasta el año 2030. Un hecho nefasto para nuestra provincia y que es consecuencia de la clara política ‘anticarbón’ que ha emprendido el PSOE y Pedro Sánchez, por obra y poca gracia de la ministra Teresa Ribera.

El cierre de la Central Térmica de Andorra supone un mazazo para Teruel. Perdemos con su final el 40% del Producto Interior Bruto de nuestra provincia, se eliminan 4.000 empleos y se deja al territorio bajoaragonés con la sensación de haber recibido una herida de muerte.

No hay que andarse con medias tintas. La decisión que lamentablemente ha adoptado Endesa, propiedad de la italiana Enel, ha sido debido principalmente por el cambio de gobierno en nuestro país y por la nueva posición en materia energética adoptada por el Ejecutivo del doctor Sánchez. Hasta la moción de censura se trabajaba en un escenario diferente al que tenemos ahora, impulsado éste por la ministra Ribera.

Es verdad que España se comprometió en el Acuerdo de París de diciembre de 2015 a reducir sus emisiones de dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno de forma considerable para cumplir los objetivos marcados para 2030 y 2050, en un proceso global de descarbonización de nuestra economía. Pero no es menos cierto que nuestro país ya está cumpliendo sus compromisos adquiridos y que es el primer estado europeo en penetración de las renovables en el mix energético.

Pese a lo que muchos puedan pensar, la energía renovable no sustituye a la generada con carbón. Éste es de respaldo, es decir, que ante la falta de viento, lluvia u otros condicionantes, están ahí para poder cubrir la falta de suministro. Además de incidir en el mantenimiento del precio y de los puestos de trabajo.

La supresión de las centrales térmicas no es directamente proporcional al cumplimiento de los compromisos de emisiones, sino que son consecuencia del marco regulatorio y de las nefastas políticas del PSOE que han permitido que las empresas puedan cerrar sus instalaciones. Un hecho insólito en la historia de nuestro país que PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida permitan que una compañía eléctrica tome decisiones en base únicamente a su cuenta de resultados.

Dejémonos del ecologismo de moqueta, de criminalizar a un tipo de energía y de pretender salvar al planeta si con ello destrozamos a nuestra provincia. España y Teruel merecen un gobierno serio y firme que mire al futuro sin dañar nuestro presente.

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