Editorial #cyc51: No todo vale

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Hay pocas cosas que ofrecían un cierto consenso en la política española como había sido hasta ahora las políticas de igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres. También ese consenso se ha roto en la actualidad. Parece que la derecha quiere romper cualquier tipo de puente para integrar a la totalidad de la sociedad española, jugando una vez más a crispar y tensionar en un tema que hasta ahora, como decíamos antes, provocaba la complicidad y unanimidad de la totalidad del arco parlamentario.

La entrada en el parlamento andaluz de la extrema derecha con un discurso racista, misógino, supremacista y nacionalista ha hecho mover las piezas del resto del tablero, especialmente de los que entran en disputa directa por la captación del voto (más ahora convocadas las elecciones generales). Y así nos encontramos todos los días a los tres líderes de la derecha compitiendo por quién va a aplicar un 155 más gordo o quién es más español y mucho español. O la versión alcañizana de hacer ostentación de la ‘bandera’ más grande. Todo previsible, nada nuevo bajo el sol. Pero lo que sí está siendo más mezquino es la manipulación que están haciendo de las políticas de igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres. La puesta en duda de la veracidad de las denuncias por maltrato o calificar como ’chiringuitos’ a las asociaciones de víctimas de violencia de género es pasarse varios kilómetros el límite de la decencia y la honestidad que pienso todos deberíamos tener y más los políticos.

Quizás sea eso, que no son políticos, son simplemente ultras metidos a hacer política a falta de mejor ocupación que saber hacer. 

La estrategia del PP de radicalizar su discurso para no perder votos por su derecha, no hace sino que blanquear los postulados de la extrema derecha, aspecto este último muy preocupante en un partido con posibilidades de gobierno.

Casado no puede decir que la baja natalidad se mejoraría volviendo a la ley del aborto de 1985. No se puede frivolizar de esta manera con temas tan complejos. Ni puede igualar la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres con la inversa, metiéndolo todo en el saco de violencia doméstica.

No todo vale para salvar un puñado de votos. La defensa de la patria no es el 155, es el construir un país en el que quedamos todas y todos.

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