¿Qué es la PNI? (Psiconeuroinmunología clínica)

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Lo primero que debemos decir antes de hacer una breve explicación de esta corriente terapéutica, es que hoy en día el ser humano vive más años y ha conseguido ganar la batalla a ciertas enfermedades gracias a los avances en la medicina convencional y en la farmacología, por lo tanto debemos seguir recurriendo a ellas como principales herramientas de salud.

Sin embargo en la actualidad hay un repunte de ciertas alteraciones de la salud que tienen que ver con los hábitos modernos de vida y que desde la medicina y la farmacología se tienden a tratar sólo de manera sintomática (por ejemplo la utilización de omeprazol en un número inmenso de pacientes con problemas de estómago o el uso masivo de analgésicos en dolores del aparato locomotor).

La PNI es una terapia transversal, es decir, médicos, nutricionistas, fisioterapeutas, psicólogos, farmacéuticos u odontólogos encuentran en este tipo de tratamiento solución a los diversos problemas de los pacientes. Lo que hace posible que varios profesionales puedan utilizarla es que no se centra en el tratamiento (aunque este también es importante) sino en encontrar la razón primaria del problema. Y lo hace a través de un análisis intenso de los síntomas del paciente, para lo cual se requieren conocimientos profundos en el funcionamiento de los diferentes sistemas del cuerpo humano.

En España, una gran parte de los profesionales que están formándose en PNI son fisioterapeutas. La razón es muy sencilla de explicar.

Es por el dolor

Hay un gran número de pacientes que acuden a consultas de fisioterapia aquejados de algún tipo de dolor. Casi siempre son dolores recurrentes de carácter crónico y que van cursando en episodios, es decir hay periodos de mejora y periodos de empeoramiento. Por lo tanto los fisioterapeutas deberíamos ser expertos en el manejo del dolor y en encontrar la causa. En la carrera universitaria se hace una formación muy completa sobre el funcionamiento del cuerpo humano (sobre todo del aparato locomotor) pero no se profundiza demasiado en el estudio del dolor.
El dolor es un mecanismo de defensa del cuerpo y de la mente del ser humano, debemos entender que sin dolor es difícil el mantenimiento de la vida.

Cuando una víscera no funciona bien, puede provocar una respuesta de contracción de ciertos vasos sanguíneos, la cual disminuye el aporte sanguíneo a una zona determinada. Por ejemplo ocurre en el infarto de corazón cuyo dolor típico se refleja en el hombro y brazo izquierdos. Pero no es necesario tener un problema tan grave en una víscera para que se produzca un dolor de origen visceral, pequeñas alteraciones en estómago, hígado o intestinos, hacen que haya menos riego sanguíneo en diversas áreas del cuerpo (casi siempre aparato musculotendinoso) que al no tener suficientes nutrientes se irán fatigando y perdiendo sus propiedades mecánicas, pudiendo llegar a lesionarse mucho más fácilmente. La lesión sería musculotendinosa pero el origen podría ser visceral.

La alimentación, el sedentarismo, la contaminación, el estrés, etc., son factores que provocan daño en las vísceras, hoy en día hay un alto número de pacientes con problemas de estómago o con estreñimiento o colon irritable o infecciones urinarias de repetición. Estas alteraciones no son graves pero están provocando que haya zonas del cuerpo que no tengan buena vascularización y que se lesionarán de manera más fácil, y están siendo tratadas muchas de ellas con medicamentos que sólo actúan de manera sintomática (antiinflamatorios o analgésicos).

 

Tipos de dolor


Dolor inflamatorio. Es un dolor agudo, muy localizado e intenso, que aumenta al movernos o tocarnos la zona y que normalmente cede con la medicación anti-inflamatoria y reposo. Ocurre ante lesiones traumáticas o infecciosas donde el cuerpo responde con un mecanismo de inflamación, la cual es muy necesaria para la curación (deberíamos revisar si en fases agudas de inflamación es beneficioso administrar anti-inflamatorios y bloquear la respuesta natural del cuerpo).

Dolor hipóxico (por falta de oxígeno). Es un dolor más sordo, más difuso y que suele mejorar cuando movemos o calentamos la zona, no responde bien a los anti-inflamatorios. Se produce por falta de riego sanguíneo a una zona determinada. Puede estar causado por varias razones, desde una mala postura a una disfunción visceral.

 

Origen de la PNI

La PNI, en sus orígenes, nace como alternativa terapéutica para identificar qué estructura corporal es la que puede estar dando los síntomas, qué hizo que entrara en disfunción y cómo podemos mejorarla.

La parte “P” de la PNI hace referencia al ámbito psicológico de la salud y al cual quizá no le estemos dando la suficiente importancia en la actualidad.
El estrés (como lo es también el dolor) es un mecanismo natural del ser humano, aparece ante situaciones de alarma tanto externa como interna (infección por ejemplo) y tenemos métodos que lo controlan y lo atenúan. El estrés puntual nos puede salvar la vida, correr cuando cruzas una calle al ver venir un coche rápido o cuando te defiendes de cualquier ataque. En este caso se produce una alerta puntual y tenemos mecanismos hormonales para bajar el estado de alarma y volver a la tranquilidad. El problema viene ante el estrés crónico o mantenido (trabajo, familia, hipoteca, problemas de salud crónicos, etc.), éste agota nuestros mecanismos de regulación  y ya no somos capaces de volver a la calma, facilitando así los episodios de ansiedad o depresión (tan frecuentes hoy en día).
Da la casualidad que cuando ocurre esto, los vasos sanguíneos tienden a estar más contraídos, por lo tanto también se verá afectada la vascularización de diversos tejidos u órganos. Es por esto que es muy común que ante periodos de estrés mantenido surjan dolores corporales sin que haya habido una razón física de por medio o que aparezcan alteraciones como dolor de estómago o estreñimiento…
Si sólo atacamos los síntomas, las mejoras serán pobres en el mejor de los casos, pero en otros podemos estar haciendo más daño, por ejemplo tener una disfunción en el hígado por sobrecarga alimentaria que estuviese dando como síntoma dolor en la espalda y que lo  tratemos con paracetamol, este medicamento se tiene que depurar por vía hepática así que estaríamos dándole más trabajo al hígado.
Todas aquellas personas que quieran buscar una solución más duradera a diversos problemas de salud (dolores crónicos, alergias, alteraciones digestivas y un largo etc.) pueden beneficiarse a través de la psiconeuroinmunología.

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