La conservación del patrimonio. Muchas sombras y pocas luces de la conservación en Alcañiz

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En la ciudad de Alcañiz apenas se han realizado intervenciones de recuperación del patrimonio histórico en los últimos años lo que indica con claridad una insuficiente concienciación por parte del propio Ayuntamiento sobre el valor e interés de un elemento de creciente e indudable importancia como recurso de atracción turística y de desarrollo económico y social.

Una ciudad histórica y monumental negada

La ciudad de Alcañiz conserva todavía un enorme patrimonio que permanece invisible a nuestros ojos, a menudo oculto y enmascarado entre sus calles y edificios ante la ausencia de intervenciones que lo recuperen y pongan en valor.  Su antiguo casco histórico, a pesar de las constantes y cacareadas inversiones municipales, aparece cada vez más degradado, sobre todo en los barrios de Santiago y Almudines, con algunas zonas que recuerdan tiempos de posguerra, sin conseguir mejorar su aspecto ni resultar atractivo como zona residencial ni comercial. A pesar de ello, con imaginación, todavía es posible reconocer en Alcañiz la imagen de una villa medieval fuertemente fortificada, coronada por un gran castillo en cuyo perfil sobresalen los volúmenes de iglesias y campanarios.

  Las intervenciones de los últimos años sobre el patrimonio histórico de la ciudad ofrecen un balance claramente negativo tras la destrucción y pérdida definitiva de varios elementos y estructuras singulares. Entre ellos, hay que mencionar la demolición de arcos apuntados, posibles prensas y otras estructuras de un antiguo edificio ubicado en plena judería, en la parte alta del barrio de Santiago, que se conservaron tras el derribo de la edificación moderna construida sobre ellos. Sin saber cómo ni cuándo, y en un solar de propiedad municipal, un solar vallado con estructuras de interés histórico y cultural conservadas en su interior, que algunos especialistas asociaban con una posible sinagoga, apareció totalmente diáfano y transformado en aparcamiento de vehículos.

  Otra interesante estructura de cronología y función desconocidas, una curiosa sala de planta rectangular cubierta por una bóveda de mampostería con troneras y aspilleras en sus muros laterales ubicada sobre el canal de salida de aguas del Molino harinero mayor, acabó totalmente demolida tras el hundimiento accidental y parcial de su bóveda en el proceso de derribo del edificio, encargado por el Ayuntamiento, que se encontraba sobre ella.

  También podría considerarse “accidental” la pérdida de todo el tramo de muralla, de cerca de 40 metros de longitud por cuatro o cinco de altura, conservado desde el siglo XIV hasta hace unas semanas en la ladera suroeste del cerro de Pui-Pinos, tras el gravísimo deslizamiento de tierras de un antiguo vertedero que sostenía en su mayor parte esa gran estructura.  Parte de la muralla, cuyo deficiente estado de conservación y peligro de derrumbe ya denunciamos hace más de diez años, fue arrastrada por el deslizamiento de tierras pero el tramo superior que todavía se conservaba ha sido totalmente demolido en los posteriores trabajos de limpieza de la zona. Esta pérdida es la mayor ocurrida en el recinto amurallado de Alcañiz desde finales del siglo XIX.

  Otra lamentable y reciente intervención la constituye el innecesario y salvaje fresado del pasillo central de losas de arenisca, de 100 metros de longitud por tres de anchura, de la Plaza de San Francisco. La excusa de su rebaje con grandes máquinas de reparación de carreteras para facilitar el paso de procesiones o de vehículos (después de casi un siglo de ese mismo uso ininterrumpido) es absurda y totalmente injustificable.

Pero a la destrucción, intencionada o no, de nuestro patrimonio hay que añadir, además, la total desidia y el abandono de otras muchas estructuras y restos de interés histórico y cultural de nuestra ciudad, algunos de las cuales se recuperaron hace años. Las ruinas medievales del entorno de la excolegiata, los torreones de Santiago, la fuente de Santa María, el molino de papel y el fortín carlista, el horno viejo de los Almudines , los tramos de muralla del barrio Mazador, la judería, etc. se van consumiendo poco a poco víctimas de la dejación y de la indiferencia de nuestro Ayuntamiento.

Algunas luces

A pesar de este siniestro y oscuro panorama hay que reconocer también algunos pequeños avances en la recuperación y conservación de nuestro patrimonio. Uno de los más significativos fue promovido y financiado por la Diputación Provincial de Teruel en 2012 mediante la restauración del acueducto y las excavaciones arqueológicas en el edificio de El Molinillo, en la margen izquierda del río Guadalope, junto al camino de San Antonio.  Aunque el proyecto de construcción inicial en esa zona está paralizado, las interesantes estructuras exhumadas en las excavaciones deberán conservarse obligatoriamente y acabarán formando parte en el futuro de un nuevo edificio que dispondrá, en sus plantas inferiores, de un contenido cultural relacionado con el mundo de las obras hidráulicas históricas de nuestro territorio.

Importante ha sido también la recuperación y puesta en valor de un refugio antiaéreo en el barrio de los almudines que pudo inaugurarse en 2011 gracias a la iniciativa y buen hacer de la Escuela Taller de Alcañiz en una intervención modélica y pionera en Aragón sobre este tipo de estructuras. También cabe mencionar la intervención de urgencia realizada en 2016 en la Ronda de Belchite donde aparecieron, como consecuencia de las obras de reforma de esa calle, espectaculares restos del antiguo recinto amurallado de la ciudad y del desaparecido convento de las Dominicas. Aunque el control arqueológico de estas obras comenzó algo tarde sirvió, al menos,  para confirmar la necesidad de realizar un control arqueológico en todas aquellas obras que afectan al subsuelo del casco histórico de la ciudad.

Otro reciente ejemplo de la necesidad de este control arqueológico de obras, y no necesariamente en el subsuelo, ha tenido lugar en la limpieza de un solar municipal en la calle Sor María Francisca, cerca del Arco del Loreto, donde aparecieron restos de una antigua almazara que constituyen, por el momento, los únicos conservados en Alcañiz  relacionados con la más importante actividad económica de nuestra ciudad en los últimos siglos: el cultivo del olivo y la producción de aceite. Por último, y mirando al futuro inmediato, habrá que mencionar el esperado proyecto de restauración de la torre gótica de la iglesia de Sta. María que debería haberse iniciado hace meses y sobre el que se acaban de anunciar nuevos retrasos.

Y otras esperanzas

Mientras el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Alcañiz parece estar ajeno y desentendido del valor e interés de nuestro patrimonio, algunos colectivos, fundaciones,  asociaciones culturales y de vecinos insisten y trabajan de forma altruista por su conservación y protección. Los recientes hallazgos de tres nuevos abrigos con pinturas rupestres, que acabarán formando parte del único Patrimonio Mundial de nuestra ciudad, son un ejemplo de la dedicación desinteresada de algunos ciudadanos por nuestro patrimonio y un motivo de esperanza para mejorar la herencia a las futuras generaciones de unos bienes que nos pertenecen a todos. Ω

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