El arte y el comercio se unen en un proyecto para adornar escaparates en Alcañiz

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Un grupo de alumnos y alumnas del Bachillerato de Artes del IES Bajo Aragón han comenzado un proyecto de adorno de escaparates, en donde dibujarán diferentes monumentos y personajes ilustres de Alcañiz. Han comenzado con el castillo calatravo. ¡Prepárate para verlo en alguno de los comercios de la ciudad! Esperanza Ochoa y José María Maldonado nos han preparado un artículo del castillo, ¡no te lo pierdas!


El castillo

Por Esperanza Ochoa de Alda y José María Maldonado Moya

A pesar de ser, sin lugar a dudas, la silueta más conocida de la ciudad y de presidir el núcleo urbano, no todos los alcañizanos conocen su historia ni todos lo han recorrido con una visita guiada que explique convenientemente la principal y más antigua construcción de nuestra ciudad. No pretende este artículo suplir esa visita que debe hacerse, sino que nos conformaremos con dar unas pinceladas y alentar el interés por realizarla cuanto antes.

El lugar en que vivimos ahora los alcañizanos no fue el primero en llamarse Alcannis pues esta población se encontraba a unos cuatro kilómetros de la actual, la que conocemos como Alcañiz el Viejo, la loma situada encima del puente de la Alberca.  El nuestro no se empezó a habitar hasta la conquista aragonesa realizada por el conde de Barcelona y príncipe de Aragón Ramón Berenguer IV en 1157, marido de la reina de Aragón, Doña Petronila. Por cierto, ¿alguien conoce alguna calle en Alcañiz dedicada al que la conquistó de las posesiones de Al Andalus? ¿No es mérito suficiente el haber pasado nuestra ciudad al Reino cristiano de Aragón?

 

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Tampoco fue Alcañiz el Viejo el primer asentamiento humano en los territorios del actual Alcañiz ya que fueron muy numerosos, destacando el ibérico y luego romano que conocemos como el cabezo de El Palau. Sabemos de la existencia de muchos otros, según el gran experto en el tema, José Antonio Benavente, fueron más de un largo centenar los diferentes lugares donde vivieron en uno u otro momento antepasados nuestros en el término municipal alcañizano (Cabezos del Cuervo, de Chiriguarach, Rojo…, Torre Alonso…) Pero este es otro tema. Volvamos al Castillo.

Así, vemos que la construcción defensiva cristiano aragonesa fue la primera edificación que se realizó en esta ubicación y que sería a su abrigo donde se iría asentando la población que vendría a poblar la nueva tierra conquistada y donde a la larga se trasladarían algunos de los alcañizanos musulmanes que habitaban el Viejo Alcañiz. La necesidad de que este nuevo edificio fuera defensivo era clara pues los terrenos de alrededor seguían estando bajo mando musulmán y no era descartable un intento de recuperar una población que contaba con una huerta tan notable donde ya existían las acequias Vieja y probablemente la Nueva, es decir, con mucha zona de regadío, base de la riqueza de cualquier población de la época.

 

         

 

Ante la necesidad de tener bien guardada militarmente esta zona sur del reino de Aragón y ante el peligro que la cercanía a zonas todavía musulmanas representaban, el rey Alfonso II, hijo de Doña Petronila y de Ramón Berenguer, hizo venir a una orden religiosa y militar extranjera (no eran del reino de Aragón) procedente de tierras de Castilla, la orden de Calatrava. A cambio de mantener el orden, la defensa del territorio y la seguridad de sus habitantes, recibieron la recompensa de que una gran cantidad de tierras, casi todo el Bajo Aragón histórico, pagará sus rentas a esta Orden. Pero entre estas posesiones no entraba la población de Alcañiz que, por su propia Carta Puebla, pertenecía al rey (realengo) y era a éste a quien pagaba sus tributos y de quien dependía, quien le defendía y quien impartía justicia. Es decir, no pertenecíamos a la Orden de Calatrava por muy curioso que resulte. Y esta contradicción nos llevaría a enfrentamientos entre la población de Alcañiz y los señores del castillo en más de una ocasión, con muertos de por medio.

Ya con el castillo en posesión de los calatravos, estos se dedicaron también a ampliar y mejorar notablemente su nueva casa. Lógicamente un edificio tan grande y además fabricado en piedra, supuso un largo y costoso trabajo que requirió de decenas de años el poder llegar a concluirlo. Pero no, no era como nosotros lo conocemos en la actualidad, sino que la silueta que se veía desde la lontananza era bien diferente y mucho más sólida que la actual, con más torres defensivas que la hacían inexpugnable.

Este edificio habitado por monjes que además ejercían de guerreros iba a disponer de todo aquello que ellos iban a necesitar en su quehacer diario, desde la iglesia donde iban a ir a rezar varias veces al día hasta sus celdas dormitorios, pasando por la cocina, comedor, caballerizas, despensa, aljibes donde guardar el agua tan necesaria, claustro, cementerio y todo lo relacionado con su defensa y entrenamiento guerrero. El que regentaba todo el territorio y mandaba sobre el resto era el Comendador, un noble de familia influyente, que mantenía un estatus superior al resto y que disponía de una zona con mayores comodidades que las de sus subordinados.

La iglesia, la primera que iba a disponer la villa sería compartida en un principio por los habitantes que vivían fuera del castillo hasta que con el aumento de la población se fueron formando los nuevos barrios y en ellos se construirían sus respectivas iglesias.  A la iglesia del castillo se le puso bajo la advocación de María Magdalena.

Desde su primitiva construcción datada con anterioridad a 1157, probablemente como avanzadilla para dominar y controlar la toma de Alcañiz el Viejo, hasta la última remodelación de la ampliación del Parador de turismo ya en el siglo XXI, el edificio ha sufrido muchas construcciones, ampliaciones, destrucciones y abandonos que han ido modificando su silueta a lo largo de los siglos.

Como en este artículo no pretendemos escribir una historia sobre el castillo, nos limitaremos a lo que podemos ver en la actualidad si nos adentramos en él y claramente lo podríamos dividir en dos partes bien diferenciadas tanto por su estética como por su uso: la que ocupa el Parador y la parte del fondo, la que se enseña a los turistas, la más antigua.

La que ocupa el Parador, la fachada principal sobre todo, se debe a la construcción realizada en 1728 por iniciativa del infante Don Felipe, hijo del primer rey Borbón español Felipe V, que fue nombrado Comendador de la Orden de Calatrava. Naturalmente conservaron algunas de las estructuras de la construcción medieval anterior.

Si nos adentramos y traspasamos la zona de la cafetería y llegamos al patio descubierto, el ala de la izquierda que se corresponde a la última ampliación del Parador se asienta sobre las antiguas estructuras medievales que habían quedado destruidas.

La zona del fondo, el atrio, la iglesia, el claustro y la llamada torre del Homenaje son precisamente las más antiguas, diferenciando la zona de la iglesia que tiene una construcción románica de finales del siglo XII y el resto que son algo posteriores y ya de estilo gótico.

Esta zona no pertenece al Parador y está catalogada como BIC (Bien de Interés Nacional), con lo que está protegida de cualquier intervención que no esté aprobada por Patrimonio Nacional. Curiosamente, el aljibe del castillo también pertenece a esta zona aunque incomprensiblemente esté utilizado por el Parador de Turismo. 

Continuará…■

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