Del Bajo Aragón a la Reconquista de España

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Los republicanos españoles que ayudaron a liberar Francia, en octubre de 1944 decidieron ocupar el Valle de Arán con la esperanza que esta llamada de atención fuera el comienzo de la liberación de España por las potencias que estaban derrotando a Hitler. Sin embargo la operación no tuvo la repercusión esperada y Franco siguió en el poder hasta su lecho de muerte en 1975.


“Era octubre, pero la nieve ya caía y estábamos medio muertos. No hablábamos, no discutíamos, éramos como borregos. Solo sabíamos que íbamos al Valle de Arán”.

Así recuerda Paco Laroy su fugaz vuelta a España empuñando las armas. Era un adolescente cuando en 1938 dejó atrás su pueblo natal, Sariñena, camino del exilio. Seis años después, en octubre de 1944, se había convertido en un experimentado maquisard y formaba parte de la 21 Brigada, una de las unidades infiltradas los días previos a la gran ofensiva guerrillera. Había cruzado la frontera junto a varios bajoaragoneses. Uno de ellos, el caspolino Elías Piquer, murió al lado de Laroy, en el Hospital de Benasque. Mariano Calés lo haría al poco de volver a Francia. También eran hijos de Caspe Manuel Ornaque, José Arcos y Vicente Rufau, quienes junto al calandino Martín Vidal, formaban de la unidad.

El objetivo del comunista Jesús Monzón –ideólogo del plan- era establecer una cabeza de puente, Vielha. Si los maquis conseguían tomarla y aguantar allí unos días, si la bandera republicana volvía a ondear en un rincón de España, si Negrín entraba en el país, y si esa foto daba la vuelta al mundo, quizá los aliados se vieran obligados a prestar ayuda a aquellos guerrilleros que tanto habían hecho por liberar Francia. Con Hitler tambaleándose, creían que Franco sería el siguiente fascista en caer. El plan era complejo, pero no descabellado.

 

El objetivo era tomar el Valle de Arán para iniciar la reconquista de España. Si la bandera republicana volvía a ondear, si Negrín entraba en el país y esa foto daba la vuelta al mundo, quizá los aliados podían devolver el favor a aquellos guerrilleros que tanto habían hecho para liberar Francia

 

A las seis de la mañana del 19 de octubre de 1944 cuatro brigadas guerrilleras penetraron en el valle de Arán. Aquellos maquis, junto a los que ya habían cruzado la frontera días atrás (7.000 en total), defendían la bandera de la Unión Nacional Española (UNE). Comandados por Vicente López Tovar, formaban parte de una operación cuyo nombre dejaba pocas dudas en cuanto al objetivo final: Reconquista de España.

Después de cinco años el fantasma de la Guerra Civil reapare-cía y volvían a producirse combates de importancia entre españoles. Una de las primeras refriegas se produjo en la pequeña localidad de es Bórdes, donde la 2ª Compañía del Batallón Albuera se enfrentó a los hombres de la UNE. Y llegaron las primeras bajas. Pablo Ulldemolins, hijo del regente del Centro Obrero Socialista de La Fresneda, fue hecho prisionero por los guerrilleros unos días antes de caer bajo las balas franquistas. Nunca sabremos si lo hizo a la fuerza o por ideales - su familia era de izquierdas-, pero lo cierto es que Ulldemolins cambió de bando. Paradójicamente, fue considerado héroe por ambos, gobierno y guerrilla. Su madre cobró la pensión estatal. Pero Ulldemolins también figura en una placa colocada por l'Amical d'Antics Guerrillers de Catalunya en el cementerio de es Bòrdes en memoria de los guerrilleros caídos.

Durante las primeras horas la operación se desarrolló según lo previsto. Pero a pesar de la rápida toma de Bossòst –donde se instaló el cuartel general guerrillero- y de otra veintena de pequeñas poblaciones, los resultados no fueron los esperados por los mandos de la UNE al finalizar el día. La 471 Brigada, encargada de cerrar el acceso al valle por el este, no solo no consiguió su objetivo, sino que varios de sus miembros fallecieron durante los combates o, en el mejor de los casos, cayeron prisioneros. Dos de los que consiguieron retornar a Francia fueron el caspolino José Sádaba, veterano de la Guerra Civil, y el alcañizano José Zaurín, músico y aguerrido comunista.

La pieza más deseada, Vielha, tampoco fue conquistada. La capital del valle de Arán podría haber caído sin demasiadas dificultades, pero los guerrilleros no se atrevieron a ejecutar el golpe y perdieron la oportunidad no solo de tomar la localidad, sino de capturar al general García Valiño.

A partir del 20 de octubre la situación se complicó todavía más para los guerrilleros. El mal tiempo fue la tónica de los siguientes días. A la vez, los refuerzos franquistas de la 42 División fueron llegando al valle paulatinamente. Con la bandera republicana ondeando en varias villas, entre los días 21 y 26 las posiciones se estabilizaron, puesto que los maquis no lanzaron ataques de importancia pero tampoco retrocedían. Por su parte, el ejército no emprendió la contraofensiva porque, Ricardo Marzo, general de la 42 División, desobedeció las órdenes y optó por no lanzarse al ataque hasta disponer de los refuerzos que él consideraba necesarios.

Vielha se fortificó mientras los problemas de abastecimiento para los guerrilleros se hicieron evidentes. Había demasiado miedo en el valle a la represión franquista y los civiles no querían implicarse. Aún con todo, los resistentes españoles continuaron desarrollando su labor prefijada: se repartió abundante propaganda por el valle y aunque tímidamente, se consiguió uno de los objetivos previos en el momento en el que varios soldados franquistas se unieron a ellos. También algunos paisanos de Bossòst se sumaron a los maquisy partieron junto a ellos a Francia.

El 26 de octubre, cuando el despliegue de las tropas franquistas en el valle ya era considerable, se produjeron los primeros ataques de artillería desde el bando gubernamental. Acto seguido, tres batallones de Infantería comenzaron a desplegarse. Y entonces, cuando ya era evidente que la operación había fracasado, entró en acción el caspolino Camilo Ballovar, miembro del Servicio de Información. Mano derecha de Joan Blázquez, general César, portaba las órdenes de retirada.

A esas alturas la invasión del valle de Arán ya era un secreto a voces y nadie en Europa aprobaba el operativo. Las principales cancillerías aliadas no querían abrir un nuevo frente meridional mientras continuaba librándose la guerra contra Hitler. Pero también había otros motivos para no apoyar la acción guerrillera. Si Reconquista de España hubiera triunfado, si los aliados hubieran apoyado a los republicanos, si la población se hubiera sublevado contra Franco, es fácil deducir que el Partido Comunista hubiera desempeñado un importante papel en el nuevo ejecutivo español. Y algunas voces ya temían al comunismo de la URSS y querían evitar a toda costa un satélite soviético en la Península Ibérica. Pero, ¿Y si se hubiera tomado Vielha?, ¿Y si los republicanos hubieran sido capaces de aguantar allí unas semanas? Quizá entonces los aliados no hubieran tenido más remedio que intervenir.

El día 27 Santiago Carrillo entró en escena. Reunido con López Tovar, ambos convinieron que retirarse era lo más sensato, aunque lo cierto es que Vicente López Tovar ya había decidido de antemano retirar sus tropas hacia Francia y evitar una carnicería una vez que los importantes refuerzos franquistas le impedían cumplir con los objetivos. Y así, sin pena ni gloria, el 27 de octubre de 1944 el grueso de las tropas de la UNE traspasaron de nuevo la frontera. La operación Reconquista de España era historia.Ω


Amadeo Barceló es autor de ¡Viva el maquis! Tras las huellas de maquis, guerrilleros y clandestinos en el Bajo Aragón. Los Libros del Agitador, 2015.

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