Migrando para sobrevivir

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Existen dos momentos clave en la migración de las aves. Por un lado la migración primaveral se produce de sur a norte, evitando de esta forma las elevadas temperaturas del verano en las zonas más meridionales. Y la migración otoñal que se produce en sentido opuesto para evitar los crudos inviernos de muchas zonas del continente europeo. 


 

Llega el otoño y con él los días se acortan para ir dejando poquito a poquito unas jornadas con menos tiempo de luz y unas noches más largas hasta que el solsticio del invierno cambie las tornas; las temperaturas bajan dejando atrás esos calurosos días de verano y van disminuyendo hasta que apartan del espacio a insectos y reptiles que sin calor ambiental no consiguen que funcionen sus organismos y buscan refugios aletargados; las plantas de hoja caduca empiezan a modificar su función clorofílica para ir perdiendo las hojas con las que han convivido desde la pasada primavera.

En esas circunstancias ponemos el objetivo en un grupo zoológico y en un fenómeno propio de este tiempo: las aves y sus migraciones.

La migración de las aves responde a unas necesidades vitales que van sucediendo conforme avanzan las estaciones, habiendo dos momentos esenciales, uno es la migración primaveral de sur a norte, dejando los lugares más meridionales, incluso tropicales para ir a zonas más frescas en un momento en que el día va alargando en horas de luz a la vez que las temperaturas van subiendo, a la vez que van desapareciendo las heladas y los suelos nevados; el otro es el momento de la migración otoñal que se produce justo en sentido contrario, habiendo movimientos de aves de norte a sur, dejando las zonas que poco a poco van perdiendo luz y temperatura y van invitando a muchas especies, incluidos insectos y reptiles a la hibernación y a los que tienen más recursos, como los alados, a buscar el alimento en otras zonas más cálidas donde la vida no se aletarga por el frío y la oscuridad.

En ese marco, se organizó por la Asociación de Amigos Del Río durante el segundo fin de semana de octubre, a la vez que conmemorando el día mundial de la aves que a nivel nacional coordina SEO BirdLife, unas Jornadas de Anillamiento de Aves. La actividad se enmarcó con criterios educativos, acercando las aves existentes en esta época del año en la ribera del río Guadalope a los participantes, fundamentalmente niños que descubren una variedad de pájaros qué difícilmente son observados con detalle, salvo que los podamos tener de cerca, incluso en las manos, gracias a la labor de los monitores y anilladores experimentados que consiguen, además de promover el aprendizaje en los niños, estudiar las características de las aves capturadas, enseñarlas y compartirlas con el público y una vez realizadas todas las medidas y registros de los valores de cada animal, volver a soltarlos con su anilla correspondiente que permitirá el estudio de sus movimientos migratorios cuando sea capturado en otro lugar y sea identificada su anilla.

La anilla es como un carné de identidad individual que identifica a ese ejemplar de forma única y permite saber donde se anilló y también donde se ha recogido posteriormente, pudiendo saber el movimiento migratorio realizado entre un sitio y el otro.

La ribera del río Guadalope a su paso por Alcañiz supone para las aves como una vía fértil por donde poder desplazarse con cierta seguridad y con suficiente alimento y desde hace unos años  convertimos en trocito de esta ribera en un espacio de educación ambiental y de verdadera estación de anillamiento.

Pero el anillamiento, no solo se realiza en pequeños pájaros paseriformes muy habituales de las riberas de los ríos, también en ocasiones interesa anillar aves más grandes para conocerlas mejor. Un caso singular es el marcaje de buitres; Aragón alberga casi la quinta parte de la población de buitre leonado del continente europeo, lo cual le implica a la administración medioambiental aragonesa una gran responsabilidad en cuanto a la conservación de la especie.

Para conocer mejor los aspectos fundamentales de la biología de los buitres, años atrás se llevó a cabo marcajes que incluyeron anillamiento y colocación de marcas alares a numerosos ejemplares de buitres leonados y para ello se realizaron capturas en muladares oficiales como fue el caso del muladar de Alcañiz. Las marcas alares permiten lecturas a distancia e igualmente que las anillas, dichas marcas son como un carné de identidad de cada animal marcado, de forma que se van sumando avistamientos de diferentes animales y así se puede establecer un seguimiento de los movimientos que cada uno ha hecho, sabiendo los lugares que ha visitado para alimentarse e incluso donde se ha establecido para criar; esos datos aportan un historial de cada animal que permite conocer mejor los comportamientos de una especie como en este caso, el buitre leonado, valiendo la pena el trabajo realizado en su captura, marcaje y anillamiento de esta especie que presenta ciertas dificultades en su manipulación frente a la sencillez de manejo de las pequeñas aves.

En ambos casos el objetivo es saber más de la biología y el comportamiento de las aves además de realizar, en el caso del anillamiento de pequeñas aves, de bonitas jornadas de disfrute en la naturaleza que conllevan el aprendizaje de especies y de los procesos ambientales.Ω

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