La explotación femenina en el trabajo doméstico

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El cuidado a nuestros mayores y el trabajo en las tareas domésticas son las dos  grandes áreas de trabajo que desarrollan las Empleadas del Hogar

María Pilar Bosque Bel

Podemos definir los cuidados como las actividades que permiten regenerar día a día el bienestar físico y emocional de las personas. Nacemos dependientes y, día a día, necesitamos de un cuidado personal continuo para seguir viviendo. 

No sólo en circunstancias de dependencia (en nuestra infancia, vejez, enfermedad…) sino cada día  para mantener unas condiciones de vida dignas.

Las tareas de cuidados incluyen normalmente las labores del hogar, la preparación de alimentos, la atención  y cuidado de los hijos y de otras personas dependientes.  Estas labores las realizan normalmente las mujeres, en un 90 % de los casos, y quedan relegadas y minusvaloradas dentro del ámbito doméstico, denominando a las personas que las realizan Amas de Casa.

Cuando las personas que forman una familia no tienen tiempo y si tienen dinero, delegan estas labores en una empleada del hogar, la cual a veces vive en casa del empleador y en otras no.  Y siguiendo la pauta indicada anteriormente, no son tratadas con la dignidad y la importancia que tiene su labor. Dándose situaciones de malos tratos, de esclavitud o semiesclavitud, de pagos ínfimos y de trabajo, aunque sea dentro de la legalidad, en unas condiciones que, en otras profesiones, serían consideradas ilegales desde todos los puntos de vista.  Y, en contraprestación se les pide múltiples funciones (limpiadora, planchadora, cocinera, enfermera, educadora, profesora particular....) y, lo más importante, que esas labores las hagan con el cariño como corresponde a un trabajo que atiende directamente a las personas.

El trabajo de las Empleadas del Hogar no se legisló en España hasta 1985 y lo hizo mediante el Régimen Especial de las Empleadas del Hogar.  Este régimen legalizaba condiciones infra laborales:

- No se exigía contrato de trabajo

- No se reconocía un salario digno

- Se regulaban  dos medias pagas extraordinarias al año

- No se reconocía baja por accidente de trabajo y la baja por enfermedad común empezaba a cobrarse a partir del día 29 

- No daba derecho a prestación por desempleo

- No se reconocía el derecho a la prejubilación. 

- Además de cara a las trabajadoras extranjeras, la ausencia de contrato por escrito impedía que se legalizara su situación .

En los años 90 empiezan a aparecer las primeras asociaciones de Empleadas del Hogar de cara a la defensa de sus derechos pero no fue hasta 2008 cuando empieza a hablarse de la equiparación de sus derechos al del resto de los trabajadores.

En 2010 la Unión Europea exige a sus Estados Miembros que eliminen las Regulaciones Especiales existentes para el Trabajo Doméstico.

En 2011 el Gobierno de Zapatero junto con los Sindicatos mayoritarios pero sin dar voz a las Trabajadoras Domésticas llegaron a un acuerdo para incluir a las Empleadas del Hogar en el Régimen General de la Seguridad Social.  Esta nueva regulación incluye:

- La obligación de un contrato por escrito si la relación laboral supera 4 semanas.

- Reconocimiento de dos pagas extraordinarias anuales completas que como mínimo serán del SMI

- Derecho a un descanso semanal de 36 horas continuas.

- Reconocimiento del Derecho a la Baja por Accidente Laboral y de la prestación por Baja por Enfermedad común a partir del 4º día.

La tendencia es que se equiparen en cotización los dos regímenes pero después de un periodo transitorio que abarca del 2012 al 2019.

Como puntos negativos debemos destacar:

- Ausencia del reconocimiento de la Prestación por Desempleo.

- El que las Empleadas Domésticas no hayan participado en la negociación de la misma.

Ahora debe hacerse lo necesario para que se cumpla:

-Informando a las partes sobre la legislación vigente.

- Facilitando las tareas administrativas.

- Exigiendo desde la administración su cumplimiento mediante inspecciones

En los últimos años se ha producido una emigración de mujeres de terceros países hacia los países desarrollados para trabajar como Empleadas del Hogar dejando allá su familia en manos de terceras personas con los problemas de abandono y falta de control que eso implica.

Las cadenas globales de cuidados solucionan tanto en origen como en destino la falta de prestaciones, dando soluciones individuales a problemas colectivos.  La ausencia de prestaciones como educación, sanidad o seguridad social hace que muchas mujeres se marchen de sus países solucionando estos problemas de manera individual lo que produce una inhibición de la exigencia de la solución de los mismos de forma colectiva. Pero también en destino la ausencia de una respuesta colectiva a los temas de cuidado hace que la contratación de mujeres emigrantes como empleadas del hogar se convierta en una solución individual a este problema, originando que ni en origen ni en destino se exijan los cambios políticos necesarios para solucionar estos problemas de forma colectiva.

Cuando hablamos de crisis de cuidados nos referimos a la pérdida de estabilidad en la distribución de los trabajos de los cuidados. Ese modelo se basaba en la distribución sexual del trabajo clásica.  Este modelo salta debido a:

- La incorporación de la mujer al mundo laboral

- El cambio de las expectativas vitales de las mujeres que esperan realizarse de forma diferente a una prestación de cuidados a los demás.

- La precarización del mercado laboral que dificulta compaginar las tareas de cuidados con el trabajo asalariado.

- La gestión cada vez más individualizada de la vida.

En el momento actual la crisis económica, social y ecológica se une a una crisis de los cuidados. Todos los recortes que se han producido en lo público hace que los cuidados se vuelvan a volcar al ámbito doméstico. El Sistema Sanitario no podría subsistir sin los trabajos de cuidados no pagados o mal pagados hechos por las mujeres.  Según distintos estudios sólo un 12,6% de los trabajos sanitarios los realiza el Estado. Visto desde este prisma el Sistema Capitalista sólo puede funcionar debido a la delegación de las tareas de sostener la vida a la esfera no visible (la parte oculta del iceberg que forma el sistema actual con una parte visible formado por el trabajo bien remunerado, de las compras y de los mercados y una parte invisible formada por la explotación de los trabajadores remunerados, los trabajadores domésticos que se pueden explotar y los bienes que ya no se podrán recuperar).

Como punto final deberíamos preguntarnos cuales son las necesidades básicas de las personas y qué trabajos deberían pagarse más en nuestro mundo. En el sistema actual los trabajos más remunerados, si pensáramos bien veríamos que se tratan en algunos casos de trabajos no necesarios e incluso perjudiciales para la continuidad de la vida en nuestro planeta y que, otros trabajos indispensables para la misma son los menos valorados.

Sin cuidados no hay vida. Ω


Toda esta información la he extraído del Documental Cuidado Resbala realizado por la Asociación Círculo de Mujeres que podéis disfrutar en https//vimeo.com/67552738 . Este documental fue proyectado por la Asociación de Mujeres Feministas del Bajo Aragón de la que formo parte en Calanda el día 4 de mayo originando un debate muy interesante sobre el tema.

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