Potencial contra la despoblación

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Mientras seguimos oyendo hablar de planes, estrategias y ponencias contra la despoblación, nuestro medio rural se sigue vaciando. Y lo hace a un ritmo vertiginoso, afectando a la mayoría de municipios, ya que sólo muy pocos son capaces de “salvarse de la quema”.

Las perspectivas son nefastas, con una población cada vez más envejecida, con unos servicios públicos, especialmente los sanitarios, que a veces son puestos en entredicho y con ello, parece, que con pocas esperanzas a las que agarrarse.

Pero no es así. Tenemos yacimientos de empleo a partir de los cuales desarrollar las aptitudes de nuestros pueblos. La atención a dependientes, la industria agroalimentaria, la rehabilitación de viviendas, el comercio electrónico y el desarrollo tecnológico, el turismo sostenible o el aprovechamiento de los biorecursos para la producción de energías renovables son algunos de los campos en los que, trabajando de manera colectiva y colaborativa entre administraciones, podríamos crear decenas de puestos de trabajo, estableciendo así la base para la recuperación de la vida en el territorio.

Así pues, debemos convertir nuestras debilidades en fortalezas, y aprovechar el alto envejecimiento de nuestra población para proporcionarles la mejor de las atenciones, aprovechar la excelente calidad de nuestros productos agrícolas para impulsar su transformación y comercialización desde el origen, aprovechar la antigüedad de nuestro parque de viviendas para propiciar su renovación con criterios de eficiencia energética y accesibilidad, aprovechar el escenario ideal que supone el medio rural para el desarrollo de la actividad empresarial ligada a las nuevas tecnologías, aprovechar las condiciones de nuestro magnífico entorno natural para fomentar el turismo deportivo, el geoturismo o el 'birding', y aprovechar el lamentable estado de cientos de hectáreas de nuestros montes para convertir los residuos forestales en energía renovable, disminuyendo el riesgo de incendio y la emisión contaminante.

Como ven, tenemos un potencial latente para revertir la situación, pero necesitamos crear las herramientas precisas para poder transformar ese potencial en acciones concretas. Por suerte, la batalla no está perdida. ¡Luchemos!

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