Joaquín Galindo

Murcia vacunada contra la corrupción

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Infinidad de cabeceras de prensa y muchas horas de televisión muestran la relevancia que tiene el caso de corrupción que implica al presidente de Murcia. Y la oposición, lejos de explicar por qué hasta ahora no habían hecho nada para frenar esta corrupción, en lo único que han pensado es en que gracias a este caso iban a quedar unos sillones vacíos de los que se podían adueñar.

Por eso agradezco a Compromiso y Cultura que me dé esta oportunidad para expresarme como alcañizana, mujer y ciudadana orgullosa de la labor de Ciudadanos para conseguir la primera dimisión de la historia de un dirigente político español por su presunta implicación en un caso de corrupción.

Antes de entrar en detalle, es justo reivindicar el derecho democrático que tenemos todos los españoles de apoyar con nuestro voto a cualquier ideología. Y esto, nos guste o no a los demás, es perfectamente lícito y respetable. Lo que no es lícito es que estos dirigentes no cumplan la ley o que sus propios votantes y compañeros de partido no les obliguen a desaparecer para que no sigan manchando su nombre o su ideología. Quizá por esto es por lo que, a pesar de toda la podredumbre corrupta que hemos visto y oído de los líderes del PP hasta la fecha, su partido haya seguido recibiendo el apoyo de gran parte de los españoles, muchos de ellos captados por magníficas campañas electorales financiadas de forma ilícita, sin olvidarnos de ese grupo de votos cautivos por ser la única opción política afín a su ideología,  aunque en esta ocasión no les fuera suficiente para gobernar en solitario. 

Y es aquí donde entra en juego Ciudadanos. Muchos son los que dicen que somos lo mismo que el PP porque les hemos permitido que gobiernen en distintos lugares de la geografía española, pero creo que no hay opinión que se aleje más de la realidad que ésta.  Ha quedado demostrado durante todos estos años de democracia que ningún partido ha conseguido, ni desde la oposición, ni como socios de gobierno, poner entre las cuerdas al partido que gobierna.  Pero nosotros hemos exigido su compromiso para dar pasos clave de regeneración y lucha contra la corrupción y, a día de hoy, hemos demostrado que somos capaces de conseguirlo.

 

Ante los últimos casos de corrupción del PP en Madrid […] para nosotros ya no se trata del caso Gürtel o el caso Lezosino que se trata del caso PP.

 

El caso de Murcia demuestra que cumplimos lo que firmamos y que los políticos tenemos que hacer política, llegar a acuerdos, firmar pactos para poder seguir avanzando.

Cuando se supo que el presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, iba a ser investigado por corrupción, exigimos su dimisión y la propuesta de otro candidato en cumplimiento del acuerdo que se había firmado para su investidura, con el único objetivo de eliminar la corrupción en el gobierno de Murcia manteniendo la decisión que los murcianos habían tomado en las urnas.  Fue entonces cuando el resto de la oposición presentó una moción de censura proponiendo un gobierno tripartito, acudiendo como buitres a la carroña, queriendo aprovechar la oportunidad para hacerse con los sillones que supondría arrebatarle al PP la presidencia de esta comunidad. Sin embargo, nosotros, conscientes de que esos sillones los tiene que otorgar el pueblo y de que un intercambio de sillones no asegura la honestidad de su dueño, estábamos dispuestos a apoyar la moción de censura, pero a cambio de unas nuevas elecciones que le permitieran al pueblo murciano decidir cuál iba a ser su futuro. A ver quién es el listo que se pone ahora la bandera de ser la voz del pueblo y defender sus derechos cuando pretendían quitarles ese derecho a todos los murcianos y asumir que podían tomar una decisión tan importante en su nombre.

Cuarenta y cinco largos días fueron los que tardó Pedro Antonio Sánchez en dimitir para que posteriormente el PP presentara otro candidato para su puesto. También este plazo de tiempo fue criticado por los demás partidos políticos hacia Ciudadanos, ya que todos decían que no debíamos darles tanto tiempo y afirmando que, al final, no cumpliríamos nuestro acuerdo.  Pero nos mantuvimos firmes y conseguimos, en cuarenta y cinco días, lo que los demás no han conseguido en años. ¡Qué complicado es en política que tus adversarios reconozcan una labor bien realizada! No vaya a ser que en las próximas elecciones consigan más votos…

 

Muchos son los que dicen que somos lo mismo que el PP, pero después de lo ocurrido en Murcia ese argumento tendrán que revisarlo en el futuro.

 

Pero ahora viene lo difícil, una nueva negociación de investidura, ya que el pacto anterior quedaba anulado. Sin embargo, este pacto ha sido inviable dado que el PP no ha aceptado la condición mínima impuesta por Ciudadanos: que un cargo público debe dimitir tan pronto reciba la notificación del juez para declarar como imputado o investigado. 

Y no sólo eso, sino que nuestra postura se ha endurecido, ya que ante los últimos casos de corrupción del PP en Madrid, éstos siguen defendiendo que son casos aislados, demostrando con ello que su lucha contra la corrupción es nula, y para nosotros ya no se trata del caso Gürtel o el caso Lezo, sino que se trata del caso PP.  Así que, sólo con el previo «Sí» del PP a eliminar los aforamientos, aceptaríamos abstenernos en segunda votación para que el PP gobierne en minoría en Murcia, consiguiendo otro de nuestros objetivos: eliminar los privilegios de los políticos. Si esto no es cambiar las cosas, si esto es ser lo mismo que el PP que venga alguien y me lo demuestre, porque para una matemática como yo no valen las hipótesis.

El siguiente paso para el cambio definitivo será conseguir que el pueblo castigue en las urnas lo que nosotros estamos castigando en las instituciones. 

 

Somos la vacuna contra la corrupción, y Murcia es el primer enfermo en el que ya está haciendo efecto.

 

Hagamos que el voto de los españoles sea útil para eliminar la lacra de la corrupción en este país. Hasta ahora todos los partidos políticos han prometido siempre que van a cumplir sus programas electorales si gobiernan, pero en Ciudadanos nos hemos propuesto —y estamos demostrando— que queremos cumplir nuestro programa habiendo sido la cuarta fuerza política del país en las urnas.  Desde la oposición y con pocos escaños en el Congreso, hemos conseguido exigir que se cumplan los pilares de nuestro programa electoral, cumpliendo nuestra promesa de que nuestro programa no era papel mojado ni una lista de propuestas sin contenido. Para que luego digan que el voto a Ciudadanos no es un voto útil.

Somos la vacuna contra la corrupción, y Murcia es el primer enfermo en el que ya está haciendo efecto.  Ω

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