Joaquín Galindo

Porqué los votantes de Mélenchon no votamos a Macron

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Estimados lectores de Compromiso y Cultura, os voy a explicar las razones del porqué un francés votante de Mélenchon, en la primera ronda de las presidenciales francesas, se abstuvo en la segunda ronda.

Primero os diré que si hubiese pensado que el Frente Nacional de Marine Le Pen, hubiera tenido alguna posibilidad de acceder al poder en Francia, sin ninguna duda hubiera votado por Macron. Todos los medios de comunicación y las empresas de sondeo, confirmaban que la diferencia entre Macron y Le Pen era de mas de 20 puntos. En las ultimas encuestas los datos eran Macron: 61,5% y Le Pen: 38,5%.

Para empezar explicaré el contexto general en el cual se construye mi argumentación política y mi abstención. Porque no ir a votar en la segunda vuelta fue un acto con una clara intencionalidad política hacia en cual se mandaba un mensaje de rechazo hacia los grandes medios de comunicación, la clase política dominante y las élites financieras.

Soy de una generación que veía en el proyecto de construcción europea la perspectiva de una comunidad humana y humanista que impediría la vuelta de guerras en el viejo continente. Estábamos construyendo un polo de resistencia y de independencia fraternal en un entorno internacional muy hostil en lo social y económico.

Y así nos lo vendieron hasta que llegó el Tratado de Maastricht. En 2005, vote en contra de la constitución europea porque ya se veía que la UE se estaba convirtiendo solamente en un amplio mercado que beneficiaba principalmente al mundo financiero. Finalmente una segunda versión de la constitución europea fue impuesta a través del Tratado de Lisboa en el congreso por los diputados y senadores en 2008. Esto fue para mi una traición que me hizo perder la confianza en la clase política de mi país.

Además cuando en 2002 se coló en la segunda vuelta de las presidenciales Jean-Marie Le Pen, dejando fuera a Jospin del Partido Socialista, las élites económicas y mediáticas no cambiaron de política económica y social para combatir al Frente Nacional. Solo esgrimen el argumento del “voto útil”. Es decir, en contra del Frente Nacional pero sin proponer otra política alternativa que mejore las condiciones de la clase trabajadora. El establishment político francés desarrolla un discurso de fatalidad y confrontación a la utopía humanista. Para ellos, cada vez que una voz intenta defender el principio de la constitución francesa: «el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo » ven la mano del populismo.

 El discurso dominante es que no hay posibilidad de tener una política diferente a la que marca Europa a través del Banco Central Europeo y la Troika con su política de austeridad presupuestaria. La globalización de la economía nos impone someternos a la mercantilización general de todo y de todos sobre el altar del becerro de oro.

El miedo de ver empresas francesas irse al extranjero y a Francia declinar en el concierto internacional, paraliza toda posibilidad de una alternativa. Hemos salvado a los bancos en 2008 sin embargo ellos ahora ahogan y presionan con las deudas y nos amenazan con subir las tasas de interés.

La situación social y económica en Francia, sin alcanzar los niveles de España, empeora día a día. Nadie puede negar ya que el reparto de la riqueza no es equitativo. Una minoría está ostentando la mayor parte de la riqueza del país y no quiere que las cosas cambien. Vemos que la competencia internacional hace que nuestros salarios vayan a la baja al igual que la normativa en materia ecológica y social. Se va destruyendo, poco a poco, el modelo social francés en beneficio del gran capital. Sin embargo las experiencias de Grecia, Italia, Portugal y España muestran cada día lo absurdo de este camino.

En este contexto que estoy describiendo cristalizaron en 2012 dos visiones políticas totalmente diferentes:

–  El del pensamiento único de aceptación de la economía global.

–  La propuesta de otro modelo económico y de relaciones entre la naciones.

El Partido Socialista y la derecha francesa se adhieren a la primera opción.

Macron y su partido En Marche! es puro marketing organizado por políticos y financieros que habían analizado que la sociedad francesa había llegado a un punto de madurez que podía hacer cambiar la correlación de fuerzas que habitualmente tenía la política francesa de la Quinta República. Hace más de 20 años que el gobierno se alterna entre la derecha (los republicanos o anteriormente UMP o RPR) y la izquierda (el Partido Socialista). Por lo tanto, Macron es un claro representante de las élites financieras que seguirá y profundizará aún más en las políticas iniciadas por el socialista François Hollande en 2012.

Marine Le Pen navega entre esos dos grupos utilizado la ira de los que sufren más de la política económica y social sin proponer otra cosa que salir de Europa y cerrar las fronteras francesas. Además, su partido sigue aun infectado de fascistas. Desde hace más de dos años los medios de comunicación demonizan a Le Pen, pero sus ideas han ido calando poco a poco en la mente de muchos franceses.

El único referente del segundo grupo es la izquierda que los periódicos del régimen denominan de «extrema izquierda». En 2012 fue el Front de Gauche (Frente de Izquierda) y ahora en 2017 La France Insoumise (La Francia Insumisa). Su principal representante es Jean-Luc Mélenchon. Sus principales propuestas son:

- La refundación de las relaciones entre el pueblo y sus gobernantes vía la elaboración de una nueva constitución.

- El cambio de modelo productivo y consumo (planificación ecologista).

- Negociación firme con Europa para alcanzar una armonización fiscal y social entre los países, que evite la competencia entre países a la baja. Mediante menos impuestos o menores salarios.

- Cambiar el estatuto del Banco Central Europeo con el fin que preste directamente dinero a los estados sin tener que pasar por los bancos privados.

Por todo eso, y mucho más, voté para Mélenchon en la primera ronda.

La fuerza de la campaña de La France Insoumise fue muy potente estando muy cerca de pasar a la segunda vuelta. Durante las dos ultimas semanas, todos los grandes medios de comunicación (televisión, periódicos, radios) hicieron una campaña muy fuerte contra Mélenchon, tachándolo de  dictador, amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez. De querer asociar a Francia al ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ) Se llegó a decir que si ganaba Mélenchon las grandes fortunas y empresas huirían de Francia con sus capitales provocando el paro y el colapso del país. Finalmente la política del miedo funcionó y Le Pen pasó a la segunda vuelta, impidiendo a La France Insoumise medir sus fuerzas con Macron. Durante estas dos mismas semanas, los grandes medios, dejaron a Le Pen tranquila. El escenario de una segunda vuelta con Macron y Le Pen no preocupaba a la oligarquía francesa. Sabían que fácilmente Macron ganaría a Le Pen y el liberal de Macron no perturbaba en absoluto al poder establecido en los últimos años de la Quinta Republica Francesa.

Frente a este situación, yo no quise conformarme con el voto republicano. Quería transmitir un mensaje a la clase dominante de que la apuesta republicana con Macron no podía funcionar tan fácilmente. El auge tan fuerte del Frente Nacional, proviene de los efectos de las políticas austericidas seguidas por los partidos que han gobernado Francia hasta ahora. La primera alerta de 2002, cuando Jean-Marie Le Pen pasó a la segunda vuelta de las presidenciales,  no cambio el rumbo de esas políticas, al contrario, se empeoraron. No quise ser rehén de la obligación moral de votar contra Le Pen para votar a favor de una política económica que odio. La apuesta por la abstención de millones de franceses da un toque de atención muy importante para que la oligarquía reflexione cara a las próximas elecciones. Además Macron en ningún momento de su campaña pidió el voto para obstaculizar al Frente Nacional, sino que pidió el voto para refrendar su programa. Y eso para mi era inasumible. El voto para Macron, en este sentido, era como votar para Le Pen dentro de 5 años, sabiendo que sus políticas van a crear más precariedad, miseria e inestabilidad social. Ω


Patrick es hijo de padre francés y madre alcañizana emigrada a Francia en la década de los 50.

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