El cor de la ciutat està tocat

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Crónica desde una Barcelona post atentados terroristas.

El pasado veintiséis de agosto se celebró una multitudinaria manifestación bajo el lema “No tinc por”. En ella autoridades estatales, autonómicas y locales marcharon con miles de ciudadanos anónimos para defender que Barcelona es una ciudad cosmopolita, democrática y con una amplia diversidad cultural basada en el respeto y que se mantendrá unida contra la barbarie.

Un atentado terrorista en el que mueren persona inocentes, como cualquier muerte violenta, es un acto contra natura. A pesar de ello, las ciudades, tienen una capacidad especial para recuperarse de estos hechos. Cada paso que da cada uno de sus ciudadanos cuando sale el sol, por que el sol siempre vuelve a salir, se une a los de los miles o millones de sus convecinos, lo que hace que esta urbe se pueda recuperar rápidamente tras una herida “al seu cor”.

En estas manifestaciones públicas de unidad ante la barbarie algunos aprovechan para protestas por la venta de armas y otros temas que planean entorno a los ataques terroristas. Yo creo que son expresiones necesarias, pero tienen que convivir con el día a día donde nada es tan sencillo como decir “no tinc por”.

Decir que la ciudadanía tiene cierta preocupación es evidente. Las emociones están a flor de piel tras haber sufrido un atentado y la psicosis es más palpable que nunca. Todo ello, dentro de que muchos “barceloníns” reconocen que no les ha sorprendido el hecho de que su ciudad sufriera este acto terrorista, al ser una de las más turísticas y mediáticas de Europa.. Es cierto que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado están constantemente controlando que no se den estos hechos pero todos, residentes en la ciudad o no, tienen claro que es imposible controlar a un grupo de personas que usan medios de transporte para causar el pánico en zonas de mucha aglomeración de turistas. 

Después de que pasaron las primeras 72 horas, autóctonos y foráneos volvieron a salir a la calle con normalidad. Las tiendas volvieron a ver a sus clientes, las terrazas de los bares a tener más ambiente y las plazas a llenarse de familias, pero cualquier ruido extraño, o la sirena de un coche de policía que se escucha de lejos cambia la cara de muchas personas.  Aunque no haya ningún ente con mayor capacidad de recuperación que una ciudad, sus habitantes tiene derecho a tener miedo.

Otro asunto son las odiosas expresiones de islamofobia y garrulismo que hemos tenido que sufrir sobre todo en las redes sociales, o la mezcla de temas políticos que nada tienen que ver con los ataques. Creo que aunque todos nos creemos en la posesión de la verdad absoluta cuando publicamos opiniones en nuestro “muro”, debemos respetar otras maneras de pensar que no sean exactamente las nuestras. Lo que nos une es lo importante: el rechazo al terrorismo y al racismo. Así como el apoyo y solidaridad a las 15 familias de diversas nacionalidades que han perdido a sus seres queridos.

“El cor de la ciutat”, como la más famosa telenovela producida por TV3, ha sido herido y sus gentes se recuperarán pero tardarán en poder olvidar sus miedos. En este proceso sólo nos cabe esperar que se mantenga la reflexión que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, hizo en Twitter una semana después de los atentados: “En Barcelona no cabe el odio, el racismo, el fanatismo, el terror. Somos una ciudad de paz, orgullosa de nuestra diversidad y convivencia”. Esperemos que los vecinos de Barcelona, Cambrils y Ripoll tengan presente esta frase en sus momentos más difíciles para poder superarlos y no dejar que el enfrentamiento y la desconfianza se instalen entre nosotros.Al fin y al cabo, eso sería regalarles la victoria a los terroristas.Ω

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