La plantilla de la OPEL se enfrenta a sus dirigentes

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Está mañana he podido asistir a una movilización excepcional. 1000 trabajadores y trabajadoras de OPEL -el total de la plantilla es aproximadamente de 5000- se han concentrado en la puerta número 4 de la factoría a las 9,30 horas de la mañana. El motivo es que a las 10 horas los representantes sindicales retomaban las “negociaciones” con la empresa, y la puerta de acceso para ellos era donde se daba la concentración.

Silbidos, insultos, “no es no”, “estamos hasta los huevos”, y consignas similares se han repetido en el paseillo -entre el parking y la puerta- al que han sido sometidos los dirigentes sindicales mientras accedían a la entrada. Ha habido dirigentes agachando la cabeza, mientras sus compañeros alzaban las suyas contra la empresa y los que no ven alternativa a las propuestas de OPEL. Algo inaudito y que no se recordaba en la factoría. No ha habido ningún tipo de violencia física, aunque la tensión y la falta de sintonía con sus dirigentes, entre los concentrados era máxima.

La convocatoria se realizó a través de redes sociales, y grupos de washap. Aproximadamente a las 17 horas de ayer, sábado 27 de enero. El motivo, no aceptar el chantaje de la empresa que pone como fecha límite para la “negociación” el lunes 29. Dado lo precipitado de la convocatoria y los métodos para su convocatoria, podemos considerar un éxito la asitencia.

Desde que el conflicto salto a los medios, tras múltiples intentos de negociación, la empresa ha sometido a un chantaje constante a la plantilla, y a los dirigentes sindicales. Sus condiciones son claras y concretas, o aceptan reducir los salarios un 6% -tras doce años de congelación-, además de reducir pausas, descansos, etc, o PSA actual propietaria de OPEL España se llevara la producción del Opel Corsa a otras factorías con direcciones sindicales “más dociles”

Esto más que a una negociación recuerda al “señorito” andaluz recogiendo en la plaza del pueblo a los jornaleros que necesitaba ese día. Pretenden profundizar en la política de “competencia” entre trabajadores de distintas factorías “tengo a otros que aceptan” es el motor de su productividad.

Llueve sobre mojado en una plantilla, que ha dicho basta, que exige a sus dirigente que no acepten el chantaje, y que empiecen un plan de movilizaciones. Nadie está obligado a encabezar una lucha en la que no cree, en la que no confía, pero tampoco a representar a una plantilla que sí confía en sus fuerzas y posibilidades para la lucha. A una plantilla que no acepta más recortes, y que entiende que movilizarse y extender la movilización es el camino a seguir.

La política de cesiones sindicales ha demostrado ser el mejor terreno para los beneficios empresariales, en perjuicio de las plantillas que han acordado retrocesos. La voracidad empresarial solo tiene un límite, y es la negativa de la clase obrera a aceptar retroceso tras retroceso. En muchas ocasiones la justificación para esta posición sindical ha sido la teórica falta de voluntad para la lucha de las plantilla. En el caso de OPEL es obvio, que existe esa voluntad, y que no está dispuesta a ceder al chantaje.

Es obvio que la lucha no es fácil, pero la derrota de antemano tampoco lo es. No basta con luchas dentro de los límites de la empresa, ni con las consignas actuales. Para unificar a la plantilla en la movilización deberían proponerse la retirada de la doble escala salarial -salarios menores para los eventuales o recién llegados”-, todo el empleo indefinido, bajar los ritmos de trabajo -ahora son extenuantes-, etc.

Mientras por otro lado la movilización debe convertirse en una lucha autonómica, ya que OPEL es la mayor empresa de Aragón, de la que dependen filiales con muchos otros trabajadores. Creando comités de apoyo a su lucha. Además de exigir alternativas al poder político, que lleva también décadas apoyando con ayudas a OPEL, y con legislaciones que favorecen a las empresas a la hora de despedir, o incluso cerrar empresas. Los que dicen que no se puede hacer nada, suelen ser los que crean las condiciones que benefician a las empresas para este tipo de chantajes.

Espero que los dirigentes de OPEL hayan aprendido la lección y rectifiquen en cuanto a aceptar calendarios de la empresa, o negociar recortes en las condiciones de la plantilla. Espero que aprovechen la energía de sus compañeros para revertir la situación. Nada está nada definitivamente perdido. Animo y enhorabuena por vuestro ejemplo compañeros!!

 

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