El recibo, el árbol y el bosque

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Hace unas semanas, una foto que subí a mi perfil en una red social rompiendo el recibo del ICA (Impuesto de Contaminación de las Aguas) saltó a la palestra. Al instante, entre las innumerables felicitaciones de vecinos y vecinas de la ciudad, emergió un torrente de adjetivos calificativos más o menos afortunados. Estos -a diferencia de los apoyos recibidos- fueron vertidos desde “arriba”. Vicente Guillén y Joaquín Olona, Consejeros del Gobierno de Aragón. Portavoces de los grupos políticos de Las Cortes o del Ayuntamiento de Zaragoza. Tampoco faltaron artículos de opinión reprobando mi actitud “irres-ponsable”. Un claro contraste entre el “arriba” y el “abajo”.

Cuando mi familia decidió no pagar el recibo y decidimos exteriorizarlo, sabíamos bien lo que hacíamos. Es necesario aclarar que no era un gesto “extraordinario”, ni “único”. Otras muchas personas y familias habían decidido no pagar (además de recurrir), y también Zaragoza en Común -plataforma municipalista a la que pertenezco- se declaró insumisa. Dicho esto, no diré que nos sorprenda la reacción, la esperábamos. No nos sentimos agraviados, ni ofendidos. Sabíamos que mi pertenencia al gobierno municipal de Zaragoza, daría resonancia a la foto. Y sabíamos que esto provocaría múltiples reacciones. De hecho por eso mismo decidimos que yo lo exteriorizaría de forma pública. Sería nuestro granito de arena para animar la movilización, y visibilizar la oposición creciente frente al ICA. Y nadie negará, incluso no estando de acuerdo con este gesto insignificante, que conseguimos nuestro objetivo llenándolo de significado.

 

El problema de quienes pretenden tapar la estafa del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración con el ICA, no es “la foto”. El auténtico problema para los defensores de la estafa hidráulica es la amplia oposición ciudadana. Lo que les quita el sueño son las decenas de miles de vecinos que han recurrido y los que aún no han pagado el recibo. Lo que les da miedo son las cientos de mesas informativas asambleas realizadas y previstas.

 

Pero el problema de quienes pretenden tapar la estafa del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración con el ICA, no es “la foto”. Tampoco lo es para los que tengan la tentación -razonable- de pactar su aplicación, por más que les resulte incómoda. El auténtico problema para los defensores de la estafa hidráulica es la amplia oposición ciudadana. Lo que les quita el sueño son las decenas de miles de vecinos que han recurrido y los que aún no han pagado el recibo. Lo que les da miedo son las cientos de mesas informativas y asambleas realizadas y previstas. En definitiva, lo que les aterra es la participación masiva de los vecinos y las vecinas de Zaragoza en la campaña, que conecta con los sentimientos de engaño del resto de la población aragonesa. Ese es su auténtico problema, ese es el bosque que pretenden tapar poniendo el foco en un único árbol. Nuestra tarea es la inversa: visibilizar el bosque con todos los medios a nuestro alcance.

 

 

Dicho esto, que nadie piense que el rechazo ciudadano al ICA pilla a Lambán y su Gobierno por sorpresa. La RAPA (Red Agua Pública de Aragón) lleva desde su creación denunciando la nefasta gestión del agua por todo el territorio aragonés. Y, si algo lo demuestra, es el “anzuelo” de la bonificación de los recibos de 2016 y 2017 para la población de Zaragoza. Bonificaciones del 70% y 60% respectivamente que tiene como único objetivo suavizar su aplicación en previsión de la indignación de los vecinos y las vecinas. Pero, incluso esto, se volverá en contra del ICA. ¿Qué creen que ocurrirá cuando llegue el recibo del 2018 sin bonificaciones? ¿Qué ocurrirá cuando un recibo de 30 euros se convierta en otro de 100? En las asambleas la gente ya hace sus cuentas.

Para la gente implicada en las movilizaciones sociales de la última década, especialmente para las surgidas como reacción contra los efectos devastadores de la crisis, no son nuevos estos ataques -y formas de actuar- frente a las luchas populares y sus símbolos. Lo hicieron cuando ocupamos las plazas durante el 15M; lo hicieron cuando paralizamos los primeros desahucios; lo volvieron a repetir con la campaña de escraches pacíficos; o cuando rodeamos el Congreso; y también cuando -por cientos de miles- nos unimos en las Marchas de la Dignidad. Y, como entonces, sus discursos -lejos de acomplejarnos- nos enseñan sus debilidades y contradicciones.

Esta pelea tiene que continuar hasta que se depuren las responsabilidades por la puesta en marcha y continuación del desastroso Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración. Esta pelea debería de continuar hasta conseguir una gestión pública y social del agua, un nuevo Plan Aragonés racional, eficaz y realmente solidario. Y en consecuencia: no deberíamos claudicar hasta derogar el ICA para abrir ese nuevo escenario.

5 motivos por los que me opongo al ICA

1. El ICA es un impuesto injusto creado para tapar el agujero de la estafa del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración. Un plan que privatiza la depuración, un plan sobre-dimensionado y creado para beneficio de unos pocos (los de siempre). Su presupuesto se estima por encima de los 3.000 millones de euros, mientras se suceden los incumplimientos en la realización de las infraestructuras. Nada tiene que ver este impuesto con la “solidaridad” y la “protección del medioambiente”. Como resumía un documento de la RAPA (Red Agua Pública de Aragón): “El ICA es la garantía legal a las Concesionarias de que van a cobrarnos (coste+beneficio) la financiación, construcción y gestión de las depuradoras durante los 20 años de su vida útil.” 1


2. El Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración apostó por un modelo de infraestructuras muy costosas, frente a las múltiples recomendaciones de utilizar para las poblaciones más pequeñas métodos más baratos y ecológicos como los filtros verdes (depuradoras extensivas). Que con éxito se usan en otros países europeos y -por ejemplo- en el municipio aragonés de Fabara. Un espejo en el que mirarse, frente al modelo insostenible (en lo económico y en lo medioambiental) del Plan Aragonés. Sin embargo los distintos Gobiernos de Aragón (con el PAR como hilo conductor) decidieron un modelo con un resultado desalentador: el 90% de las depuradoras tienen una capacidad de tratamiento muy superior al caudal real generado por los municipios2. En concreto se calcula que ese caudal supone el 40% de la capacidad de dichas instalaciones2. ¡Menos de la mitad!


3. No es cierta la supuesta solidaridad interterritorial, y tampoco es un impuesto sensible a las necesidades sociales. Pueblos y ciudades han sido estafados por igual por el Plan de Depuración. ¡Que se lo digan a los municipios pirenaicos! Ciudades y pueblos han visto cercenadas sus competencias para permitir la privatización de la depuración en todo el territorio aragonés. Unas de forma “voluntaria” y otros como Zaragoza o Fabara a la fuerza. El ICA ha supuesto la multiplicación por cuatro de los recibos de unos 200 pueblos aragoneses. Resultado también injusto con aquellas localidades que ya habían construido sus propias infraestructuras de depuración y para aquellas que continúan esperando las inversiones.


4. Nunca se han depurado responsabilidades por las desastrosas consecuencias de este Plan. El plan fue impulsado por el PAR con el visto bueno de los gobiernos de Iglesias (PSOE) y Rudi (PP). El actual Gobierno de Aragón tiene la oportunidad de desmarcarse de estas políticas heredadas (y envenenadas), esclarecer responsabilidades y resolver los problemas generados negociando en todos los frentes (con los movimientos sociales, los grupos de Las Cortes de Aragón y las administraciones locales como el Ayuntamiento de Zaragoza). Lejos de eso, hasta ahora, el gobierno de Lambán ha preferido apostar por continuar con el Plan de Depuración y el ICA para financiarlo.


5. Pertenezco a una plataforma municipalista (Zaragoza en Común) y a un gobierno municipal que rechazan el ICA. En concreto el Gobierno de Zaragoza ha estirado la cuerda todo lo posible para evitar la aplicación de este impuesto en la ciudad -y de la política de privatización del agua que esconde tras sus recibos-. Y la organización (Zaragoza en Común) se ha declarado insumisa mientras participa en la campaña de movilización. Nuestra apuesta es una gestión pública del ciclo integral del agua y así lo hemos evidenciado intentando revertir privatizaciones como la de las instalaciones de saneamiento y depuración de Zaragoza. Desgraciadamente PP, PSOE y Cs impidieron en el Pleno del Ayuntamiento municipalizar la gestión de la depuradora de La Almozara. También han intentado criminalizar al gobierno -y a su Alcalde- por investigar posibles irregularidades (existiendo indicios) en la gestión de dichas instalaciones.


Notas.

1.Página inicial del documento “REFLEXIONES SOBRE EL IMPUESTO DE CONTAMINACIÓN DEL AGUA ( I.C.A. ) y el PLAN ARAGONÉS DE SANEAMIENTO Y DEPURACIÓN (P.A.S.D.) de la Red Agua Pública de Aragón (RAPA) realizado por Maribel Torrecilla. El documento es accesible desde la página www.mareaazuldearagon.blogspot.com.es

2.Página 33 del mismo documento.

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