Ser español: polémica tras una bandera

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El revuelo causado por la colocación de una bandera de España con un coste de 16.000 euros en Alcañiz sólo ha hecho que enmascarar la verdadera discusión del mes en la capital del Bajo Aragón Histórico. El nacionalismo español, y sus expresiones públicas, como arma arrojadiza de lo que parecen nuevamente dos bandos enfrentados, el de la  admiración sin crítica constructiva o el de rechazo sin respeto. Todo ello aderezado por el pequeño micro cosmos que es el Bajo Aragón Histórico hacen un cóctel de polémica idóneo para que resurjan viejas discusiones políticas.

El pasado 18 de marzo se realizó en Alcañiz un acto como poco singular: una jura civil de bandera. Todos aquellos hombres nacidos antes de los años ochenta saben que significa esto pero para los más jóvenes, o los que ya entramos en la treintena es algo desconocido.

Mucho se ha comentado el absoluto derroche presupuestario de esta bandera, tan desproporcionada con el entorno como costosa para los presupuestos de un ayuntamiento que tiene muchas deudas. Por otra parte, y como viene siendo habitual en una localidad donde sus propios habitantes afirman que el “aspecto de las calles” está muy descuidado, invertir una suma tan importante de dinero es un acto de derroche que se podría utilizar en adecentar calles. Dejando a un lado la discusión económica, que a mi parecer, no es tal, ya que es un gasto absolutamente innecesario, otra cuestión ha aflorado en bares, peñas u hogares.

 

Para mí no es más español el que jura una bandera que el que no. Sin un gesto real de respeto a nuestra nación, sin un profundo compromiso con nuestro país, sus leyes, su cultura y sus tradiciones, no deja de ser más que un acto para besar un trozo de tela de colores.

 

El nacionalismo, como indica el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua en su primera acepción es  el “sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia”.  En una época en que la palabra nacionalismo se ha usado como arma arrojadiza, una jura de bandera civil en un pueblo de Teruel no va a ser menos. Por un lado estaban los que consideraban que el propio acto era  “postureo” de la rama más conservadora y españolista, por otro, estaban los que consideraban que se sentían más españoles por besar una bandera que aquellos que decidían no hacerlo; pero ¿qué es ser español?

Ser español no es sólo vanagloriarse de nuestra historia y nuestra cultura. No es sólo enorgullecerse por la Alhambra, la Sagrada Familia, de la Torre de Hércules o el Alcázar de Segovia. Ser español no es sólo admirar a Goya, Velázquez o Picasso.  Ser español también es reconocer nuestros gravísimos errores a lo largo de la historia como la Inquisición o la colonización de los indígenas americanos y su posterior esclavitud. Ser español es asumir nuestros aciertos y nuestros errores, ser español no es sólo besar una bandera, y ello no es imprescindible para sentirse español. Ser español, para el auténtico amante desu tierra, es reconocer, aceptar e intentar mejorar la sociedad de nuestro país para que en un futuro ser español sea un orgullo indiscutible para todos.

Sin embargo, a todos nos importa mucho si nuestros vecinos juran o no una bandera y los juzgamos por ello, y no por si tributan a Hacienda todo lo que deben o por si respetan las leyes del estado. Todos nos sentimos con la autoridad moral de juzgar a los demás, ya que la sociedad española ha cometido otro error en los últimos años: copiar de su clase dirigente (cada menos política y más polémica) la idea de vuelta a la división en bandos de los españoles, y también su actitud “follonera” con respecto a los actos de los demás, sin reconocer los propios errores y siempre atacando al contrario. 

Para aquellos que consideran que somos un país de acomplejados por no llevar nuestros colores hasta en la ropa interior, costumbre muy norteamericana, donde en cada partido de cualquier deporte se canta el himno, en cada casa hondea una bandera o en cada acto de campaña todo tiene tintes azules, rojos y blancos, les diré que el sentimiento de amor a tu país no es algo que se pueda medir en exposiciones públicas sino que es algo profundo que se refleja en los actos del día a día de cada individuo y que pertenece sólo a los sentimientos que guarda en lo más profundo de su alma. Los que hemos vivido fuera de nuestras fronteras y hemos añorado nuestra tierra sabemos que, como decía Gloria Estefan:

La tierra donde naciste no
La puedes olvidar, porque tiene tus raíces
Y lo que dejas atrás

Estas polémicas con los nacionalismos no desaparecerán hasta que los partidos políticos dejen de jugar con nuestros sentimientos nacionales y con actos civiles como esta jura de bandera para intentar rascar votos, entonces realmente seremos una nación orgullosa de ser una nación. Y una jura de bandera civil no dejará de ser nada más que eso, una jura de bandera civil. Que cada uno exprese su amor por su tierra a su manera.

Para mí no es más español el que jura una bandera que el que no. Y tras el propio acto, el cual respeto profundamente, y al que acudí para poder hablar con conocimiento de causa,  llego a comprender a casi esas trescientas personas que lo llevaron a cabo. Aunque también les digo que sin algo más, sin un gesto real de respeto a nuestra nación, sin un profundo compromiso con nuestro país, sus leyes, su cultura y sus tradiciones, no deja de ser más que un acto para besar un trozo de tela de colores. Si quieres ser realmente español contribuye a hacer de tu país un lugar mejor.■


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