Nuestro querido Dictador

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

La exhumación de Franco y su traslado del Valle de los Caídos es un tema que está generando mucha controversia en estos días. Pues bien, es una medida que responde al sentir mayoritario de la sociedad.

Un sentir que quedó patente en la aprobación hace más de una año en el Congreso de los Diputados, sin el voto en contra de ningún grupo político, de una Proposición No de Ley para dar cumplimiento preferente a la exhumación de los restos del dictador y su traslado fuera del Valle de los Caídos, para lo que se instaba al Ejecutivo a actuar "de forma decidida y urgente". Una medida que quiere poner fin a una situación impropia, de un Estado Democrático y de Derecho consolidado como el nuestro, y lamentablemente mantenida durante décadas.

Da también cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica de 2007 que, en su artículo 16, señalaba el mandato legal de NO exaltación del franquismo en el recinto y la necesidad de rendir homenaje a todas las víctimas de la contienda, que la presencia del dictador, claramente dificulta.

De igual manera, da cumplimiento a las reiteradas peticiones de Naciones Unidas que, desde 2014, viene requiriendo al estado español esta actuación, que está recogida en el informe de expertos de 2001 entregado al gobierno sobre el futuro de Valle de los Caídos.

Por lo tanto, lo que el real Decreto Ley aprobado por el gobierno de Pedro Sánchez hace, es dar cumplimiento a un mandato democrático, social, legal y política, que nos dignifica como país.

El Valle de los Caídos fue construido para perpetuar la memoria de los caídos durante la Guerra Civil, y en él sólo deben yacer los restos de personas que fallecieron a causa de la Guerra Civil, por lo tanto se debe exhumar de allí a quien no cumple con este requisito para hacer del recinto un lugar de conmemoración, recuerdo y homenaje igualitario a las víctimas.

Tal y como expresa Carmen Calvo, ninguna democracia ha sostenido una situación como la que se ha sostenido en España estos 40 años. Una España democrática, un orden constitucional maduro con valores democráticos profundos no es compatible con una tumba de Estado que exalta la figura de un dictador.

La situación actual supone incumplir la figura de enaltecimiento del franquismo y es una falta de respeto para las víctimas.

Para cerrar heridas es necesario mantener la memoria. El tema de la guerra civil y la dictadura es un tema sin zanjar.

Se dejó dormir, en un olvido para la gran mayoría de la sociedad, pero no para los más fervientes seguidores de Franco ni para los que sufrieron en sus carnes o en las de sus familias las secuelas de la dictadura.■

Últimas Noticias

Noticias más populares

Agenda del Bajo Aragón

Sin eventos

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información. Ver política