José Miguel Celma: «Siempre he defendido la concordia. Hay asuntos en los que debemos ir todos de la mano por el bien de nuestra tierra»

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Entrevistamos a José Miguel Celma, portavoz del Partido Popular en la Comarca del Bajo Aragón y concejal en Torrecilla de Alcañiz. A través de su perspectiva, al frente de los populares durante casi dos legislaturas en la comarca bajoararonesa, nos realiza un repaso sobre la actualidad, la despoblación, la economía y las carencias en infraestructuras de nuestras comarcas.


José Miguel, como portavoz del Partido Popular en la Comarca del Bajo Aragón, ¿cómo valoras el funcionamiento de esta institución?

Conviene hacer un poco de historia al respecto para conocer de dónde procede la creación de estas administraciones. En el año 2001, después de unos procesos laboriosos, se pasó de las extintas mancomunidades, entes supramunicipales con poca dotación presupuestaria, a lo que hoy conocemos como comarcas, en las que las partidas con las que cuenta son notablemente superiores y que además cuentan con una alta presencia política.

El objetivo de las mismas ha sido y debe seguir siendo el mismo: descentralizar los servicios para su prestación en el medio rural, aprovechando el personal existente y las transferencias del Gobierno de Aragón. Con ese propósito nacieron en su día las comarcas y no deberíamos desviarnos ni un milímetro de ello.

Ha pasado mucho tiempo y es evidente que, como todo en la vida, se puede mejorar en su funcionamiento. Los servicios que prestamos deben ser bien sufragados por parte del Gobierno de Aragón, hecho que no se ha producido en alguna ocasión con temas de especial sensibilidad para nuestros pueblos como la dependencia o la recogida selectiva de basuras.

En Aragón, la creación de las nuevas instituciones comarcales se justificó con una futura desaparición de las Diputaciones Provinciales. Sin embargo una vez creadas éstas, no se atisba en absoluto la desaparición, ni el vaciamiento de funciones como se dijo, de las instituciones creadas en la primera parte del siglo XIX. ¿Cómo valoras esta duplicidad funciones y de organismos públicos que se ha creado en Aragón?

La clave en el modelo competencial de nuestro país y también de Aragón es que no se produzcan duplicidades y que cada una de las instituciones tengan perfectamente definida cuál es su labor y a qué aspectos debe atender. Ambas administraciones pueden convivir perfectamente porque a los municipios más pequeños les ayudan las dos y ambas son fundamentales para garantizar la calidad de vida en el medio rural, objetivo que debe ser irrenunciable para cualquier formación política.

Aunque eres de Valdealgorfa, vives actualmente con tu familia en Torrecilla de Alcañiz. ¿Cómo valoras la progresiva despoblación que vivimos y cuáles serían tus líneas maestras para empezar a poner freno y solucionar esta sangría demográfica?

Se trata, sin ningún género de dudas, de la peor enfermedad que tiene actualmente el medio rural turolense. Hoy reina el pesimismo en la materia pero yo creo que tenemos los recursos y las potencialidades para poder poner freno a este fenómeno. Teruel es cultura, patrimonio, naturaleza, deporte… Y debemos ponerlo en valor y enseñarlo al mundo porque ello puede generar actividad económica y empleo.

La pérdida de la población es sin duda la consecuencia más palpable de este hecho y nos tiene que ocupar y preocupar para revertir la situación. Tenemos que transmitir que desde Teruel se puede emprender y desarrollar proyectos de éxito, convencer a las gentes de nuestra tierra, muy especialmente a los jóvenes, de que pueden vivir en el medio rural y también establecer las condiciones para ello. La creación de empleo, la sanidad, la educación, las comunicaciones y la banda ancha deben ser proyectos prioritarios para los gestores públicos y hacia allí deben ir dirigidos los esfuerzos, unido también a la necesidad de simplificar las gestiones porque no podemos permitir que la gente desista de invertir e impulsar proyectos porque se hastían de esperar y de atender cada uno de los requerimientos de la administración de turno.

A ello sumaría una nueva variable que pocas veces he escuchado o leído en los medios de comunicación: escuchar la opinión de los que vivimos en los pueblos. Por el mero hecho de conocer el día a día de una pequeña localidad, podemos manifestar y trasladar una visión que no tiene aquellos que toman las decisiones en el Pignatelli o en La Moncloa. Solo por eso deberíamos ser tenidos más en cuenta.

Con respecto a las vías de comunicación, seguimos siendo un territorio mal comunicado. No tenemos tren y las carreteras nacionales que nos atraviesan (N-232, N-420, N-211) siguen siendo vías de muy poca capacidad y en algunos tramos en muy mal estado. El PP y el PSOE según gobiernen o estén en la oposición nos prometen y aseguran la construcción de la A-68, pero pasan los años y esta infraestructura, esté quien esté en el gobierno, se sigue retrasando. Ahora además parece empezar a reivindicarse una autovía del Bajo Aragón hasta Tortosa. ¿Cómo valoras estos eternos retrasos y cuál sería la mejor opción para llegar hasta el mar en autovía, la que nos lleve hasta Vinaroz o la que llegaría hasta Tortosa y las tierras del Ebro?

Son muchas las infraestructuras necesarias para el desarrollo del Bajo Aragón y todas ellas tienen un denominador común: el único que ha hecho algo con respecto a ellas ha sido el Partido Popular cuando está en el Gobierno. Con el presidente Aznar, se construyó e inauguró el tramo de la A-68 entre Zaragoza y El Burgo de Ebro. Tras ello y en una situación económica boyante durante los primeros años, el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero no hizo absolutamente nada.

La llegada de nuevo del Partido Popular a La Moncloa vino influenciada notablemente por la grave crisis económica del país, fruto de una gestión más que irresponsable de los socialistas. La prioridad absoluta fue evitar el rescate, generar empleo y salvaguardar el estado del bienestar, haciendo imposible destinar ingentes cantidades de dinero a infraestructuras.

Fue precisamente en el presente 2018 cuando se pudieron aprobar los primeros presupuestos expansivos desde el final de la crisis y se contemplaban inversiones relevantes para la provincia, a las que hay que sumar las que se realizaron en este tiempo de dificultades como las obras en la Nacional 232 o en Santolea. Sin embargo, la moción de censura y la llegada de nuevo de los socialistas ha traído aparejado el retraso en la construcción de estas importantes obras. Así es la realidad de los hechos en estos últimos años.

Nos ha caído como un jarro de agua fría, en el Bajo Aragón Histórico, el anuncio de cierre de la térmica de Andorra sin que se haya realizado una reconversión industrial que pueda paliar los miles de puestos de trabajo que se van a perder con el cierre de la central. ¿Qué medidas económicas y de creación de empleo propondrías para hacer frente a esta catastrófica situación?

La noticia del más que probable cierre de la central térmica de Andorra, aún esperada por los tintes ‘verdes’ de la ministra Teresa Ribera y del PSOE, ha supuesto un mazazo indudable para el Bajo Aragón. Cuatro mil empleos y el 40% del Producto Interior Bruto de nuestra provincia está en peligro y lo está, hay que decirlo claramente, porque el Ejecutivo de Pedro Sánchez está en contra del carbón. Así de rotundo.

Nosotros siempre vamos a estar en el mismo punto, tanto en el territorio como en Madrid y en Bruselas. Apostamos por su continuidad hasta el año 2030 para que, durante todo ese tiempo, se pueda llevar a cabo una verdadera reconversión industrial que evite que miles de personas pierdan su puesto de trabajo y su vía de futuro.

Y durante este tiempo las administraciones deberán implicarse para intentar atraer empresas y proyectos que puedan instalarse en el territorio. Sin pensar en las siglas que gobiernan cada uno de los municipios y las provincias, porque lamentablemente estamos viendo que solo parecen llegar empresas para aquellas localidades gobernadas por socialistas. Un hecho que habla bien a las claras del sectarismo de quien nos gobierna.

En clave de partido, ¿cómo valoras el triunfo de Casado como líder nacional del PP y qué aspectos crees debería mejorar el Partido Popular para volver a aspirar a gobernar España?

El partido ha vivido unos meses intensos en los que se ha producido la renovación de toda su cúpula directiva. Un proceso novedoso, en el que se han contrapuesto programas y planes de actuación y diversas concepciones de lo que tenía que ser el Partido Popular del futuro. Y un procedimiento en el que todos los afiliados hemos podido manifestar quién era el que queríamos que dirigiera el proyecto de la formación durante los próximos años.

En mi caso particular, Pablo Casado era mi apuesta desde el principio. Ha traído una renovación, ha llegado gente nueva y se ha seguido conservando la experiencia que tan importante es en la vida y también en la política. Pero el Partido Popular sigue defendiendo los principios y los valores que le han convertido en la formación más importante del país: la unidad de España, la libertad, la generación de empleo y la sensatez y raciocinio en la gestión pública.

Para finalizar José Miguel, ¿en qué aspectos crees que debería primar la concordia y el consenso entre los bajoaragoneses para que esta tierra tenga algún futuro?

Siempre he creído firmemente en esa palabra: concordia. Y estamos en el mejor territorio posible para ensalzarla porque aquí se hizo posible que diversos ámbitos y sensibilidades se pusieran de acuerdo en un período trascendental de nuestra historia. Lo que sucedió en el pasado debe ser el ejemplo de lo que debemos intentar conseguir en el futuro.

Hay aspectos que deben ser defendidos unánimemente por todos, independientemente de la discrepancia política que pudiera existir. Todos buscamos o debemos buscar lo mejor para nuestra tierra y en la consecución de esos objetivos debemos ir de la mano. No tirándonos los trastos a la cabeza.

Los que me conocen saben que prefiero dialogar que ganar. Mi meta es el mejor futuro posible para mis hijas y para todos los jóvenes del Bajo Aragón, que en definitiva son el porvenir de nuestra tierra. Que tengan todas las herramientas y posibilidades para poder crecer, desarrollarse y ser felices aquí, sin tener que buscar fuera las oportunidades que aquí se le puedan negar.

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