No todas somos iguales

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Tengo que reconocer que escribo este artículo desde las tripas o puede que desde el corazón, ya no lo sé muy bien. Todos sabemos lo que ha pasado con la gestión del desprendimiento de Pui Pinos desde el mismo día del suceso hace ahora 1 año y medio: un auténtico desastre.

Desde ese día los vecinos, es muy triste decirlo, están abandonados. Sí que es cierto que se han tomado algunas medidas para paliar su situación, pero ni de lejos las que se merecen como ciudadanos. Han sido muchos los desprecios y mentiras que han tenido que aguantar injustamente de nuestro alcalde. Y por nuestra parte, la situación ha sido muy incómoda porque la ciudadanía y especialmente los afectados nos piden también responsabilidad y respuestas, pero tienen que entender que estamos de brazos atados. No disponemos ni de la información ni del poder para ejecutar las actuaciones. El rodillo del PP-PAR como en tantos otros temas no nos ha dejado ninguna opción por más que lo hayamos intentado. Y no es por excusarnos, es que ha sido la triste realidad. Y esto lo digo porque no todas somos iguales, aunque algunos intenten equiparnos. Desde aquí digo alto y claro que si nosotras hubiéramos sido equipo gobierno de gobierno durante esta legislatura o si lo somos en la próxima la información y la transparencia estarán garantizadas. Y hace tiempo se hubiera realizado ya una reunión con los vecinos para poner todas las cartas sobre la mesa y valorar las mejores opciones para todos sin oscurantismos ni chantajes.

Toda esta actitud de no atender a los vecinos y buscar ‘chivos expiatorios’ con las causas del derrumbe contrasta con el trato preferente que se está dando a las empresas que están desmontando el cerro, las cuales han tenido todo tipo de facilidades entre las que destacan el estar trabajando sin haberse realizado concurso ni proyecto con la excusa de la urgencia para estabilizar la ladera. Además las obras son desproporcionadas con una inversión millonaria y utilizando criterios de actuación más propios de una mina a cielo abierto que de un paraje histórico y monumental; provocando un desmedido impacto paisajístico. Estas cuantiosas inversiones, de las que se benefician unas pocas empresas, contrastan como decía antes con el vergonzoso trato y el nulo esfuerzo económico por parte del equipo de gobierno hacia los afectados quienes, año y medio después, siguen sin vivienda, sin poder recuperar sus pertenencias, sin información y sin ni siquiera ser atendidos por el alcalde o su equipo de gobierno.

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