Unidas Podemos | Blanca Villarroya: ¿Qué modelo elegimos?

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Un Dossier de CaixaBank Research, El momento de las ciudades, de junio de 2016, concluye que “la justificación que se da a la existencia de las ciudades desde el punto de vista de la economía es que la localización de personas y actividades se produce porque los beneficios de la aglomeración superan los costes”.

Si hablamos de economía capitalista y de beneficios para los propietarios y los accionistas, la afirmación es acertada. Hacinar a las personas en bloques de pisos y vendérselos a precios abusivos es muy rentable para los promotores y especuladores. Concentrar la mano de obra en fábricas inmensas también genera muchos beneficios para unos pocos. La ley de la oferta y la demanda tiene esas cosas: si hay más demanda de casas que oferta, los precios suben. Y si hay menos ofertas de empleo que personas que quieren trabajar, los salarios bajan, Por otro lado, debemos preguntarnos cuál es el coste para la salud y para el medio ambiente concentrar a millones de personas en las ciudades. En otro tipo de economía en la que las personas, su salud y su bienestar, y el cuidado del medio ambiente sean lo primero, tal vez los costes de vivir en una ciudad superen ampliamente los beneficios. Es cuestión de prioridades.

Con el actual modelo, lo que se ha conseguido es un abandono del campo y un vaciado de muchos territorios. Teruel es un buen ejemplo. Somos cada vez menos. Y tenemos dos opciones: la primera la llevamos practicando desde hace décadas: emigrar a las ciudades y al extranjero, porque, según una ministra de cuyo nombre no merece la pena acordarse, los españoles que emigran tienen espíritu aventurero. El mismo que tienen los que se echan al mar en patera. Se aprenden idiomas y se conoce a gente. La otra posibilidad consiste en luchar todos juntos. Exigir infraestructuras básicas que permitan la movilidad de personas, mercancías y datos. Luchar por una renta básica garantizada. Reclamar una PAC para quien trabaja la tierra y sin discriminación frente a otros territorios. Feminizar la actividad agraria y apoyar a los jóvenes agricultores. Dotar de recursos a los proyectos agroecológicos y de ganadería extensiva. Crear redes y servicios de calidad para el cuidado de mayores, infantes y personas dependientes. Modificar la legislación para que el sistema de selección de especialistas médicos sea similar al de la selección del profesorado.

En definitiva, elegir entre las distintas alternativas no es siempre fácil. Optar por el individualismo, el sálvese quien pueda, yo a lo mío y el que venga detrás que arree. Ese es el modelo capitalista, el de la economía y de los beneficios para unos pocos. Y el otro modelo, el de todos a una, el que pone a las personas en primer lugar, el que busca la igualdad y la justicia, el equilibrio de los territorios y el bienestar general. Decía Hélder Cámara: "Si les doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista". Hay que elegir entre caridad y limosna y justicia y dignidad.

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