Una visión muy personal. Con Chema Royo y Laura Comín de la Plataforma "Los 8 de Yesa"

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8 de Yesa Artieda Laura Comín Chema Royo

Laura Comín, miembro de la plataforma “8 de Yesa” y Chema Royo, uno de los 8 imputados tras las protestas del 10 de octubre de 2012 durante una concentración en Artieda, se trasladaron al Bajo Aragón Histórico para informar a sus habitantes de la situación en la que se encuentra el pantano y los imputados.

Uno de los principales problemas que veis para el recrecimiento del pantano es  la seguridad, ya que el terreno es inestable, ¿qué pasaría si hubiera un corrimiento de tierra una vez recrecido el pantano?

Se produciría una avalancha de tierra que caería al agua, lo que causaría un rebote del agua que saltaría por la boca de la presa o incluso podría llegar a la zona inferior de la cota y romper la presa e inundar los pueblos que hay aguas abajo.

¿Qué capacidad tienen de respuesta esas localidades?

La capital de la comarca, Sangüesa, tiene cuarenta y cinco minutos para evacuar a una población de unos 4000 habitantes. Los cálculos son de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que se vio obligada a hacer un plan, no de evacuación que se lo ha tenido que hacer cada pueblo, sino de rotura de la presa. Dicho plan muestra hasta que cota llegaría el agua y en que periodo de tiempo. La primera localidad tendría 15 minutos desde la rotura, otras media hora, hasta la capital que tendría tres cuartos de hora. No hay ninguna posibilidad de evacuar a todo el mundo.

¿La posibilidad de una catástrofe humana ha sido el detonante de las protestas de los últimos años?

En Aragón contra el recrecimiento estaba la gente de la comarca de la Jacetania y los pueblos cercanos, más los colectivos, pero no había más sensibilidad; y en Navarra estaban los colectivos ecologistas y algunos partidos políticos. Cuando las últimas fracturas de la ladera derecha de la presa amenazaron con desalojar dos urbanizaciones, que al final tuvieron que ser desalojadas por la aparición de grietas importantes en las viviendas, es cuando el miedo entra en Navarra, y cuando su gobierno ante el temor por la seguridad aumenta el apoyo contra el recrecimiento. El conflicto por la seguridad de Yesa hace crecer el número de personas en contra, estas son  el soporte de las protestas y representan la indignación de la sociedad;  aunque nosotros ya defendíamos el derecho a vivir en nuestros pueblos antes, pero la oposición a la obra toma un cariz diferente cuando la problemática pasa a ser la seguridad.

¿Qué sucedió el 10 de octubre de 2012 para que fuera una movilización diferente?

No lo tenemos claro. Había habido cuatro concentraciones anteriores contra las expropiaciones para el recrecimiento. No  había pasado nada, venía la CHE y intentaba entrar, acudía la Guardia Civil, negociaba, y nosotros les decíamos que no había ningún vecino que quisiera firmar las actas de expropiación y que el ayuntamiento no iba a abrir para firmar esos acuerdos. En aquel momento había un momento de tensión social, con el estado español en plena crisis. Algún compañero ha dicho que las movilizaciones mineras de Asturias, que ha-bían sido muy duras,  fueron unas semanas antes, y el estado quería dar un golpe de efecto. Otros dicen que fue la propia CHE la que dijo  que ya valía e instó a que la Guardia Civil fuera y desalojara a la gente.

La  concentración según vosotros fue pacífica. Al final la Guardia Civil cargó contra los 200 manifestantes que allí os encontrabais, pero no os pidieron los datos y no os hicieron identificaros; aún así llegaron notificaciones de imputación a 8 personas.

Nosotros estábamos a 300 metros de la Guardia Civil, en la carretera.

Sabíamos que venían por nosotros pero en ningún momento nos imaginamos lo que iba a pasar. Empezaron a venir despacio y fueron en los últimos 10 segundos cuando cambiaron el ritmo y aceleraron en posición de carga. No se nos comunicó nada, aunque el fiscal dice que sí. Ahí empezaron todos los golpes y había un guarda grabándolo todo.

¿Cuál es la labor de la plataforma “8 de Yesa”?

Hacemos trabajos de visibilización y recaudamos fondos con camisetas, bonos de apoyo y pañoletas para intentar ayudar a los ocho imputados. Se admite cualquier tipo de ayuda también en la web www.8deyesa.org, para financiar gastos de la campaña, materiales, gasolina, carteles, e intentar dar un colchón económico para cubrir esas multas que son desorbitadas totalmente.

¿Qué provocaría en las vidas los acusados ser declarados culpables?

La mayoría son jóvenes, gente que con carreras orientadas al funcionariado y que ya no podrían presentarse nunca a oposiciones, con ello su futuro se vería truncado. Autónomos que verían arruinar sus negocios por no poder atenderlos, o trabajadores que perderían su empleo. Es un varapalo muy fuerte tanto para ellos como para sus familias, si al final son condenados.

¿Las protestas por las obras continúan?

La lucha no se ha parado aunque estamos más centrados en el caso de “ los 8 de Yesa”. Intentan jugar con el miedo y creo que han pretendido con esta acusación que nos calmemos una temporada. Nosotros consideramos que es un juicio político, los intereses de que los que defienden el ladrillo, el hormigón, y que el dinero público se vaya a manos privadas, son unos, y esos quieren desmontar la lucha contra el recrecimiento de Yesa. Ellos usan sus armas, que son las del estado español, judicial y policialmente, para bloquear esta movilización.Ω

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